¡Escuchen a las mujeres de Honduras!

POR JODY WILLIAMS, EL CIUDADANO de OTTAWA 4 de marzo de 2012

La consulta sobre  la propuesta de una ley de minería debería realizarse con los Hondureños, y no con  las compañías canadienses,  en el encuentro donde  participaran  funcionarios del gobierno hondureño esta semana en Toronto.

En el siguiente artículo de  opinión, la laureada Premio  Nobel Jody Williams que lideró recientemente una delegación a América Central, habla sobre el contexto de violencia en que esto está ocurriendo con el respaldo de autoridades canadienses.

El ministro de Recursos Naturales y  Ambiente, Rigoberto Cuellar y el director de la Dirección Ejecutiva de Fomento a la  minería en  Honduras (DEFOMIN,) Aldo Santos,  hablaran el miércoles 7 de Marzo por la mañana  en la Convención de la Asociación de  Exploradores y  Desarrolladores  de Canadá, sobre la propuesta de una nueva ley de minería.

Este fin de semana  miles de personas de la  industria minera de todo  Canadá y alrededor del globo están en Toronto para la primera de una de las conferencias mundiales de inversionistas mineros. Dos expositores en  la conferencia son de Honduras – el ministro del recursos naturales y ambiente, y el director del ministerio de  minas de Honduras – quienes hablarán sobre “desarrollar una nueva ley  de minería para Honduras.”

Hasta hace poco este pequeño hecho no habría llamado necesariamente mi atención. Pero hace pocas semanas yo lideré una delegación de mujeres prominentes de Canadá y los EE.UU. – abogadas,  expertas de derechos de mujeres,  periodistas y artistas – a Honduras, Guatemala y México. Allí  tuvimos noticias y  testimonios de primera mano de más de 200 mujeres afectadas por los niveles crecientes de violencia en la región.

En Honduras lo que  encontramos es que, posterior al golpe de Estado de 2009,  las medidas enérgicas contra las mujeres que se opusieron,  han estimulado mucho un clima  espantoso de niveles de violencia contra las mujeres.

Nosotros esperábamos escuchar algunas cosas duras en Honduras – después de todo Naciones Unidas está  llamando ahora a este  pequeñito país “la capital de asesinato del mundo.” Pero la situación era peor de lo que  habíamos imaginado,  aún para aquellos de nosotros, incluyéndome a mí misma, que tenemos  experiencia y largas huellas  de trabajar en América Central. El año pasado en los primeros seis meses, asesinaron a 195 mujeres – la mayor parte tenían menos de 30 años de edad. Era difícil  encontrar a una mujer que no hubieron golpeado o que no hubieron golpeado y violado. Tristemente mucha gente  que se supone está protegiendo a las mujeres en Honduras,  les representa  la mayor amenaza, a saber,  las llamadas fuerzas de seguridad. Y las compañías de seguridad privadas, que son contratadas por compañías mineras, mega proyectos  y la élite empresarial en Honduras están  también de modo creciente,  detrás de la violencia extrema contra mujeres.

En Honduras, nuestra delegación se encontró con mujeres a quienes ha afectado la mina San Martín en el Valle de Siria. La mina es propiedad de una subsidiaria de  la Corporación Canadiense Goldcorp. Las mujeres hablaron de cómo la operación minera contamina las fuentes de agua locales. Ellas responsabilizan a la empresa  sobre la pobre calidad de agua y  por las misteriosas  enfermedades de la piel en niños y adultos en la comunidad, también le atribuyen la presencia elevada de arsénico  en la orina y en la sangre de pobladores  que viven cerca de las operaciones de la  mina  de oro (ahora en  proceso de cierre). A pesar de que durante  años han expresado sus preocupaciones sobre los efectos de la mina en su salud, los residentes en el Valle de Siria  aún no han recibido atención médica o compensación.

Los periodistas que tratan de cubrir la historia también están  bajo riesgo. Desde el golpe del 2009, han asesinado a 18 periodistas en Honduras. Al menos otros 25 han afrontado amenazas de muerte. Pocos días antes de que nosotros llegáramos a Honduras, Gilda Carolina Silvestrucci – una periodista local que estaba hablando con activistas ambientales sobre los problemas de la minería en el Valle  de Siria-  recibió amenazas contra su vida y la  de sus niños. Recientemente un periodista en Santa Rosa de  Copan,  donde opera la compañía canadiense Aura Minerals, también señalo haber recibido  amenazas por informar asuntos sobre las operaciones mineras en el área.

Es comprensible  que  estas mujeres tengan  preocupaciones muy serias sobre el anuncio y promoción de una nueva ley de minería.

Tras la reunión con el Presidente Hondureño  Porfirio Lobo y su ministro de seguridad, ninguno de mis colegas o yo, nos marchamos con alguna  esperanza de que esta situación de las mujeres pueda cambiar  en el corto plazo. El presidente echó la culpa de la violencia al comercio de droga, y el ministro de seguridad dijo que  él tiene las manos atadas  por la débil  legislación que  no le permite tomar medidas enérgicas para romper con la corrupción  y el abuso de la policía

Parece que lo que los  funcionarios hondureños están  impacientes por discutir es cómo  Honduras “está  abierta para  los negocios.” La segunda mañana de nuestra visita, me entrevistaron en uno de los principales programas de entrevistas de televisión. Sentado  junto a mí estaba el vice ministro de minas de Chile, quien estaba en Honduras para firmar un nuevo  acuerdo de minería entre  Honduras y Chile,  y proporcionar algunos consejos sobre el modelado de la nueva  ley de minería hondureña. El ministro de recursos naturales y ambiente de Honduras – que firmó el tratado con  Chile ese día,  y uno de los dos funcionarios hondureños que estarán  presentes esta semana en Toronto – es parte de un gobierno que está esperando claramente que la nueva ley  animará a las grandes compañías mineras a regresar  a Honduras.

La ley propuesta aceleraría el proceso de permisos para nuevas  minas  en Honduras incluyendo la minería a cielos abiertos, y simplificaría las reglas para las  compañías mineras que pretenden operar en Honduras. Reduciría también los estándares ambientales  para la  utilización del agua , privilegiando a las compañías mineras. Al mismo tiempo la nueva ley  abriría la puerta para que estados extranjeros se hagan propietarios de títulos de concesiones mineras, y no asegura que las comunidades que sufrirán el impacto directo de la minería puedan expresar sus significativas opiniones sobre los procesos mineros..

Pareciera que el gobierno canadiense está ansioso por cerrar  el trato. El Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional,  ha estado  implicado en llevar a los dos  funcionarios de gobierno a Toronto esta semana,  para asistir a la convención de minería. Ellos parecen no estar preocupados  por los altos niveles de inseguridad en Honduras,  que  probablemente contribuyeron  a poner el país casi en el  fondo de la lista de los lugares atractivos del mundo para inversiones mineras internacionales.

Cuándo nosotros preguntamos a las mujeres del Valle de Siria ¿qué  es lo que ellas querían? su respuesta fue bastante sencilla. Ellas nos dijeron que quieren llamar la atención sobre los temas de salud en el Valle de Siria, y sobre  los procesos en contra de activistas locales que han estado protestando contra la minería. Ellas también quieren ser incluidas en consultas sobre la ley propuesta y ser tomadas en cuenta sobre cualquier  futura  concesión  minera.

Al crear esta nueva ley, el gobierno hondureño se esfuerza de acá para allá en  conocer las necesidades de compañías mineras canadienses y otras, pero no realiza casi ninguna consulta con las organizaciones de sociedad civil hondureñas,  ni  con las comunidades. Una reciente encuesta  demuestra que la mayoría de hondureños rechazan la minería a cielos abiertos y la asocian con efectos perjudiciales al ambiente y a la salud humana. Estas comunidades están exigiendo que se retrase  el proceso de  aprobación de  la ley de minería propuesta y que sus preocupaciones legítimas sean tomadas en  cuenta.

Pocos días después de haber partido de Honduras, la Embajada Canadiense en Honduras patrocinó un taller sobre “responsabilidad social corporativa” en la que el embajador dijo que el gobierno canadiense está trabajando para  asegurar los  “beneficios para comunidades donde operan las minas.” Sin embargo,   la Embajada Canadiense permanece silenciosa frente a los abusos de derechos humanos cometidos por compañías mineras,  mientras desempeñan un papel prominente en facilitar reuniones de alto nivel para corporaciones que serían las beneficiarias de esta ley.

Si el gobierno canadiense es serio sobre un compromiso de responsabilidad social corporativa, debe demostrar ese compromiso. Las declaraciones vacías no harán nada para  responder a las necesidades de las comunidades afectadas por las  minas existentes y por las que se oponen a la llegada de nuevas minas. Canadá debe asegurar que el  gobierno Hondureño consulta con su propia gente, insistir en que los impactos  ambientales y los impactos a la salud por operaciones canadienses sean adecuadamente abordados, y urgir  a las autoridades Hondureñas  para proteger el derecho de los hondureños al  disentimiento y libertad de expresión.

Nada menos se merecen las Mujeres hondureñas, sus familias y sus comunidades.

Jody Williams es presidenta  de la Iniciativa de las Mujeres  Nobel, una organización que sostiene defensores de derechos humanos de mujeres alrededor del globo. Ella ganó el Premio Nobel de la Paz en 1997 por su trabajo para prohibir  las minas terrestres.