Desarrollo Sostenible

José Acosta, CESTA Amigos de la Tierra El Salvador,
en DiarioColatino.com

El concepto Desarrollo Sostenible aparece por primera vez en 1987, citado en el documento “Nuestro Futuro Común” (también conocido como reporte Brundland), se define como un tipo de desarrollo que satisface las necesidades de nuestro tiempo sin poner en riesgo las posibilidades de vida para las generaciones futuras; sin embargo, la lógica del capitalismo y su ideología de dominación de la naturaleza fomenta un afán de lucro que ignora su funcionamiento e irrespeta sus límites. En este contexto el desarrollo sostenible es una especie de maquillaje para generar una falsa percepción  de preocupación por conservar  los recursos naturales.

Esta hipocresía quedó demostrada con los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, realizada del 20 al 22 de junio, en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil. La conferencia concluyó con la aprobación por parte de los 193 líderes mundiales participantes, de un documento de 59 páginas y 283 párrafos, con abundantes calificativos tales como: reconocemos, expresamos, nos preocupa, etc. Pero carente de compromisos sustanciales. A decir verdad, no había expectativas de que esta cumbre fuera diferente a las anteriores, en lo que respecta a compromisos internacionales para superar la pobreza y asegurar la protección de los recursos naturales.

Uno de los temas discutidos que genera amplio rechazo por parte de los grupos sociales es el concepto de “Economía Verde”, en el documento aprobado se define como uno de los instrumentos más importantes para alcanzar el desarrollo sostenible; sin embargo, para movimientos como la Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional, constituye un peligroso mecanismo de mercantilización de la naturaleza. Críticas  que son razonables ya que este concepto ha sido desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas de forma cercana a empresas trasnacionales como Shell, Exxson Mobil y Monsanto, paradójicamente las mismas que enfrentan juicios en distintas partes del mundo, por contaminación ambiental y violaciones de los derechos humanos.

Esta intromisión de empresas trasnacionales y la sumisión de la mayor parte de gobernantes quienes actúan como sus fieles sirvientes, constituye un problema de fondo por el cual este tipo de cumbres no representan opción alguna para superar los problemas ecológicos y sociales; por el contrario da la impresión que entre más reuniones de esta naturaleza se lleven a cabo, se evidencian aún más los problemas de la humanidad: El cambio climático, la erosión de la biodiversidad, la contaminación de ríos y mares, la pobreza extrema de mil millones de personas, y muestra que vamos por mal camino.

Acogemos con satisfacción los compromisos asumidos, expone en su parte final el documento resultante de la cumbre; sin embargo, en todo el texto no hay evidencia de ningún compromiso aborde con responsabilidad los problemas actuales de la humanidad. Tiene poco sentido intentar solucionar la crisis del medio ambiente y superar la pobreza, sin ubicar estos problemas en una relación más amplia con factores que le son propios al sistema capitalista.