El sí a la vida

Por Cecilia Mérida

 El 29 de agosto de 2006 se realizó la consulta comunitaria de Buena Fe en Santa Eulalia, le antecedieron las de Comitancillo, Sipacapa en San Marcos y cinco más en territorio Mam y Popti en Huehuetenango. Estas expresiones de decisión política desde lo comunitario, sentaron precedentes de lo que hoy es la rearticulación del tejido social de los Pueblos Indígenas y de poblaciones mestizas a lo largo de todo el país cuando de defender la vida y el territorio se trata.

En estos últimos seis años, se ha conformado un inmenso mosaico de voces, en el que mujeres, hombres, niños, niñas, ancianos y jóvenes expresan un rotundo NO a las pretensiones de empresas transnacionales de explotar los recursos naturales, especialmente el oro, la plata y el agua de los ríos para la instalación de hidroeléctricas, cuya generación de energía no beneficiará a la población más pobre, sino que, como siempre, serán unos pocos los que se hagan más ricos.

Defender el territorio significa defender la vida, porque con cada perforación hecha a las montañas, con el desvío del cause de los ríos, con cada tala de árboles se rompe el ciclo natural de los ecosistemas y se altera el mundo de significado e historia que guarda cada bosque, manantial o río. Estar de acuerdo con la explotación minera o las hidroeléctricas significa ser cómplice del ecocidio que sufre la Madre Naturaleza en el hoy y es también robarle el futuro a las generaciones venideras, las que seguramente solo conocerán desiertos y lodo y no tendrán un lugar para refugiarse ante los desastres naturales.

La responsabilidad la tienen los empresarios extranjeros y las autoridades guatemaltecas quienes, con beneplácito, apoyan las actividades extractivas en contra de la voluntad de todo un pueblo que ha decidido defender los bienes y recursos de la naturaleza ante la voracidad del capitalismo neoliberal.

Hoy celebramos con dignidad el sexto aniversario de la voz del pueblo q´anjob´al de Santa Eulalia, porque es una manera de continuar posicionando nuestro compromiso con este país, el cual no está en venta. Reafirmamos el sí a la vida.

 

Fuente: El Quetzalteco