“Siempre se les va la mano”

14 de Agosto

No hay lugar para la protesta en Colombia: los ESMAD atacaron una manifestación por derechos en el Huila

 

Fuerzas de los Escuadrones Móviles Antidisturbios (ESMAD) de Colombia reprimieron el lunes una manifestación pacífica de unos 2000 pescadores, campesinos e indígenas cerca del municipio de Hobo, en el departamento de Huila, contra los megaproyectos minero-energéticos y por una salida política al conflicto armado nacional. Hubo unos 50 manifestantes y varios efectivos del orden público heridos.

Desde el 9 de agosto el Movimiento por la Liberación y Defensa de la Madre Tierra ha estado movilizándose en la zona. Agrupa a diversos sectores sociales de Huila, entre los que se destacan pescadores, campesinos e indígenas. Ayer, ante la negativa del gobierno nacional de Juan Manuel Santos de atender sus demandas, los manifestantes resolvieron bloquear totalmente la vía Panamericana (que comunica comercialmente a Colombia con Ecuador y el sur del continente sudamericano), en la zona de la Quebrada del Pescador.

La protesta duró unos 20 minutos, porque sin mediar palabra las fuerzas de los ESMAD arremetieron contra los manifestantes con gases lacrimógenos y piedras. “Siempre se les va la mano”, dijo a Radio Mundo Real el activista Juan Pablo Soler, integrante de Otros Mundos Colombia y del Movimiento Ríos Vivos de ese país, presente en la movilización. La población agredida se sintió indignada y varios manifestantes se defendieron también lanzando piedras. Por eso hubo algunos agentes de los ESMAD heridos. “Sabemos que son colombianos, igual que nosotros, y lamentamos mucho esa situación”, dijo Soler, antes de reiterar que los ESMAD hicieron uso de la fuerza bruta contra poblaciones que luchan “por sus derechos y soberanía en el territorio”.

Este martes se viven horas de “mucha incertidumbre” en la zona de las protestas, de acuerdo al integrante de Otros Mundo Colombia, porque el gobierno de Santos no ha aceptado ir a la región a intercambiar posiciones con los manifestantes, que mientras tanto siguen en el lugar.

El Movimiento por la Liberación y Defensa de la Madre Tierra reclama la suspensión de los megaproyectos minero energéticos, entre los que se destaca el de la represa de El Quimbo, que afectaría a varios municipios de Huila. Las comunidades indígenas piden también que se cumpla con los procesos de consulta previa, para que ellas puedan opinar sobre los emprendimientos. Se suman a su vez a las demandas de los pueblos originarios del departamento de Cauca, para que los actores armados salgan de sus territorios. Por ahí pasan las principales reivindicaciones de las movilizaciones de estos días en el Huila colombiano.

“Aquí hay una fuerte presencia de las comunidades indígenas que tienen la misma posición frente al conflicto armado” que los indígenas del Cauca, manifestó Soler. “Decimos que en el territorio no deben haber actores armados porque ya son muchos años en que se ha demostrado que su presencia agudiza el conflicto y las violaciones de los derechos humanos”. “Se hace un llamado a la salida política al conflicto en búsqueda de la paz, de la salida de los actores armados del territorio”, agregó el activista.

El Movimiento Ríos Vivos asegura que existe “una estrecha relación” entre los megaproyectos y la agudización de los conflictos en las zonas. “Puede ser que el conflicto armado exista en el territorio hace algunos años, pero cuando llega el megaproyecto, sea minero, de represa, de plantación, infraestructura, siempre hay una agudización del conflicto y termina en desplazamiento de las comunidades”, aseguró Soler.

En esa línea, el Movimiento por la Liberación y Defensa de la Madre Tierra está muy preocupado por los diversos emprendimientos mineros y energéticos proyectados para Huila. Soler consideró que se pretende “entregar el territorio nacional a las multinacionales mineras”. El integrante del Movimiento Ríos Vivos también destacó el “irregular” otorgamiento de la licencia ambiental para el proyecto El Quimbo a la empresa Emgesa, filial de la española Endesa y la italiana Enel. “Estamos exigiendo que se determinen responsabilidades” por las afecciones generadas a partir de la expedición de la licencia ambiental, “en un proceso colmado de irregularidades”, señaló.

Soler evaluó como necesario que el gobierno nacional abra un proceso de diálogo sobre la política minero energética del país. No basta con parar un proyecto, consideró. “Tenemos que avanzar en la construcción colectiva de una política minero energética y eso no lo podemos hacer solo los afectados”, dijo el activista.

 

Fuente: Radio Mundo Real