El respeto al derecho ajeno

Por Alejandra Marroquín Rey Rosa

 Se han realizado unas 64 consultas en las que más de un millón de personas ha dicho pacíficamente que no quiere minas en su zona. Desde hace años han dicho y manifestado que por favor se respeten sus derechos de escoger qué tipo de industria y desarrollo quieren en su comunidad.

Esto es válido y digno de imitar. Por años, repito, han tratado de que los escuchen.

En otros ámbitos sociales existe una discusión sobre si las consultas comunitarias son o no vinculantes; repiten hasta el cansancio que no sirve que las hagan, porque legalmente no obligan a nada, que son inconstitucionales, etc.

Seamos realistas: son una muestra contundente de lo que quieren los guatemaltecos.

A lo mejor otro medio millón está de acuerdo con las industrias extractivas, pero no se ha interesado en expresarlo. Por supuesto no lo creo.

La opinión de unos pocos ha pesado mucho más en la toma de decisiones que la voz clara y alta de los ciudadanos. ¿Qué le queda a un pueblo que ha manifestado, pacíficamente, por años su voluntad, y es ignorado?

Supongo que la represión, como está pasando.

Quienes están a favor de la minería en Guatemala se empeñan descaradamente en mentir y desinformar a la población –podemos ver los anuncios de las mineras, o los del Estado.

Leamos las capciosas palabras del presidente de la Gremial de Industrias Extractivas Mario Marroquín (también empleado Goldcorp, dueña de la mina Marlin), en declaración de prensa: “Las oposiciones a las industrias extractivas se deben a la falta de conocimiento técnico. Al escuchar que existen tantas licencias extendidas de exploración, se piensa que todas se van a extender, cuando la realidad es otra, y eso es utilizado para manipular a la gente”.

No sé por qué dice eso el industrial, ya que sabe perfectamente que la realidad es que —una vez entregada la licencia de exploración— el Estado está prácticamente obligado a dar la de explotación, así es la ley. Por supuesto jamás verán nuestros ojos una aclaración por parte de los ministerios sobre cómo funcionan las licencias. ¿Quién manipula?

El Estado está favoreciendo los intereses económicos de unos pocos antes que la vida misma de los guatemaltecos. Está utilizando instituciones nacionales —como el Ejército y la policía— en contra del pueblo y a favor de las empresas, aunque estas violen nuestras leyes. Terrible error que debe analizarse. Pongamos atención a lo que está pasando, porque estemos o no de acuerdo con una parte o la otra, lo que es indiscutible es que el pueblo está diciendo lo que quiere y el Gobierno no lo está escuchando. Esto es lo que ha provocado muchos de los problemas violentos de este año.

Se sataniza el movimiento social y a las comunidades y se beneficia solo a un grupúsculo. Eso es incitar a la violencia por parte del Estado. ¿Será que eso buscan?

Respeto quiere respeto ¿no?

 

Fuente: Siglo 21