En defensa de los derechos de los pueblos indígenas

Este fin de semana Tlachinollan tuvo el honor de ser la sede de la XLIV Asamblea de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los derechos para Todas y Todos” conformada por 73 organizaciones en 21 estados del país. Es un espacio idóneo para analizar la situación que priva en el país en el campo de los derechos humanos. La actual coyuntura política nos ha demostrado que los procesos electorales así como están diseñados, tienen un vicio de origen porque la forma de organizar los comicios queda en manos de las cúpulas partidistas y de los funcionarios electorales. Son estas cúpulas las que aprovechando su encumbramiento en el poder deciden qué personas serán los candidatos o candidatas en base a las cuotas políticas que han impuesto las tribus enquistadas dentro de la partidocracia.

Como ciudadanos y ciudadanas por más que intentemos influir en estos procesos electorales, existe una normatividad que limita la participación y se circunscribe al desempeño de cargos burocráticos como ser funcionarios de casilla, observadores electorales y una población reducida a ser simple emisora del voto siempre y cuando cuente con su credencial de elector. En los consejos electorales, los consejeros y consejeras son los que le dan legalidad a todas las etapas del proceso electoral y los representantes de los partidos se encargan de vigilar que se cumpla con la norma y al mismo tiempo defender los derechos de sus institutos políticos. Los funcionarios electorales con el apoyo de los supervisores y capacitadores son los que se encargan de operar toda la maquinaria para cumplir con todas las etapas del proceso electoral.

Por su parte los poderes fácticos se especializan en diseñar estrategias mediáticas y financieras para apoyar a un candidato idóneo que proteja sus intereses económicos. Su poder de cooptación logra doblegar a las autoridades electorales y las mismas leyes están hechas a modo para que sus actividades ilícitas puedan permanecer en la impunidad.

Como Red Nacional hemos documentado cómo en los procesos electorales a pesar de que se cumplan las formalidades procedimentales, las élites políticas tienen capacidad para maniobrar de manera perversa e influir en la voluntad del electorado usando multiplicidad de operaciones ilícitas para comprar el voto. Por eso en los hechos estos procesos electorales no han significado un verdadero cambio democrático, lo que ha existido es una alternancia entre los grupos de poder que mantienen intacto un sistema económico basado en la acumulación propia del capitalismo salvaje.

Este modelo para consolidarse necesita de un sistema de partidos que haga creer que con la alternancia estamos en el paraíso de la democracia. La realidad es que nuestro país sigue anclado en el autoritarismo, en el feudalismo y en los cacicazgos políticos. Es un sistema que perpetúa la misma estructura vertical del poder para mantener los feudos y los fueros de las élites políticas que están decidiendo las reformas estructurales que demanda el capital transnacional. Para la Red el escenario político no es nada halagador porque hay visos de una regresión autoritaria que amenaza con afianzar el sistema de cotos, entendiendo el poder público como una extensión de la propiedad privada, es decir ahora el poder está al servicio de los intereses macroeconómicos. Para la clase política lo más sagrado es proteger las divisas de los grandes inversionistas extranjeros, porque son los verdaderos amos del orbe y los únicos que les pueden garantizar la vida de virreyes.

Los ciudadanos y ciudadanas en este contexto estamos en una posición desfavorable porque los procesos electorales lo único que han logrado es fortalecer y endurecer las posturas de las cúpulas partidistas que de manera incondicional se alinean a las directrices dictadas por los grandes consorcios empresariales, sin importarles los costos políticos y sociales, porque sienten que tienen en su mano todos los hilos de este sistema que apabulla a la ciudadanía. Los derechos humanos de la población no forman parte de la agenda política para estas élites, simplemente son parte de sus discursos para seguir conservando la imagen de una clase política que se ha modernizado con el uso de una parafernalia que maquilla su esencia antidemocrática. Ahora los gobiernos en nombre de la democracia, legitiman la represión, justifican la negación de los derechos básicos de la población empobrecida, criminalizan el derecho a la protesta, militarizan la seguridad pública y legalizan la guerra contra la delincuencia organizada. Hay visos de que se agudizarán más los conflictos sociales por las posturas inflexibles de los líderes de los partidos políticos que se han confabulado para hacer reformas que atenten contra los derechos de la clase trabajadora. También están en puerta varias reformas orientadas a promover la privatización de Pemex e imponer la reforma hacendaria para gravar con el IVA a los alimentos y medicinas.

El pronunciamiento final de la Red TDT hace un recuento de los daños del sexenio que termina: 60 mil muertos, un número proporcionalmente mayor a los de la guerra civil guatemalteca; más de un millar de desaparecidos que rebasa la cifra de la guerra sucia; miles de desplazados internos y refugiados por la violencia; un aumento desmesurado de la tortura como método de investigación y castigo; ataques a derechos de las mujeres y un creciente feminicidio; una política de seguridad que por un lado criminaliza la migración generando mayores dividendos por la trata de personas y profundizando la inseguridad en vastas regiones, y que por el otro ha creado un estado de sitio y en muchos lados de guerra civil, por parte de militares y grupos criminales, que parece no tener fin. También en este sexenio las élites políticas han creado las condiciones jurídicas e institucionales para fortalecer un régimen de avaricia desmedida y despojo, que lejos de traer bienestar, crea miseria e incertidumbre a través de centenares de concesiones mineras a lo largo y ancho del territorio; creación de parques eólicos, construcción de hidroeléctricas, promoción de centros turísticos a gran escala y la imposición de proyectos orientados generar procesos de apropiación de los territorios más ricos en biodiversidad para crear Aéreas Naturales Protegidas.

El gran desafío para las organizaciones de la Red TDT es poder acompañar los procesos organizativos de los pueblos que defienden sus territorios y las luchas de los sectores más vulnerables para hacer justiciables sus derechos fundamentales. Vislumbramos enormes esfuerzos de la sociedad civil que resiste y se atrinchera para ser una fuerza contra-hegemónica para cambiar las condiciones deshumanizantes que han conformado los gobiernos que lucran con la pobreza y que se empeñan en cooptar a los líderes sociales para tener clientelas cautivas.

En estos momentos de crisis del Estado de Derecho y ante una burocracia que se empeña en imponer la agenda neoliberal en la Montaña los pueblos indígenas asumen con gran determinación su papel como actores claves para que la defensa de sus derechos colectivos sea una realidad tangible. Ha sido una enseñanza que ilustra la capacidad que tienen las comunidades para emprender iniciativas que convoquen a las autoridades para analizar la situación que priva en su entorno con relación a los actores e instituciones que se han transformado en una amenaza para la preservación de su patrimonio tangible e intangible. El foro denominado Por la Defensa del Territorio y contra la Reserva de la Biosfera convocado por los habitantes de La Ciénega, municipio de Malinaltepec, Guerrero, el pasado 6 de octubre vino a colocar el tema más sensible que están enfrentando actualmente los pueblos indígenas. ¿Qué derecho primigenio les asiste a los funcionarios gubernamentales para imponer proyectos supuestamente bondadosos, sin respetar las formas de gobierno indígena orientadas a defender y proteger sus territorios? ¿Por qué estos funcionarios asumen posturas sobradas con altas dosis de racismo y discriminación al calificar las posturas de la población originaria como de ignorantes y manipuladas? ¿Serán ignorantes los pueblos que tienen más de dos mil años asentados en esta región montañosa y que son portadores de una civilización milenaria basada en la cultura comunitaria? ¿Por qué cualquier funcionario que trabaja en los territorios indígenas se ostenta como el que sabe cuando desconoce la matriz cultural y no domina la lengua materna y mucho menos tiene un contacto con los saberes milenarios?

El mensaje que han dado las autoridades comunitarias al gobierno federal y estatal es contundente; no están dispuestos a que en nombre de un modelo de desarrollo que los ha empobrecido por siglos y los ha despojado de sus riquezas naturales ahora los gobiernos de corte neoliberal les quieran vender la idea de que con la creación de la Reserva de la Biosfera blindarán su territorio para impedir la entrada de las empresas mineras. ¿A poco un decreto presidencial va a ir en contra de las políticas privatizadoras que ellos mismos alientan, que ellos mismos impulsan para atraer capitales extranjeros con el fin de que los inviertan en los enclaves indígenas donde se encuentran grades betas de minas? Las comunidades indígenas tienen muy claro que solo ellos como verdaderos dueños de este territorio son los únicos que estarán dispuestos a defender con su vida para proteger el patrimonio que heredaron de sus antepasados, también tienen muy claro ningún gobierno los ha respetado sus derechos colectivos ni los ha tratado con dignidad, su amarga experiencia les dice que las políticas gubernamentales están diseñadas para engañar y cometer atracos con la ley en la mano.

Lo que hoy nos enseñan los pueblos a los defensores y defensoras de derechos humanos es que tenemos que demostrar en los hechos que estamos dentro de sus filas y que caminamos por los senderos escabrosos donde aun no existe la justicia ni se respeta la palabra de los pueblos. Los testimonios que escucharon los compañeros y compañeras de la Red TDT, de mujeres y hombres que han sufrido graves violaciones a sus derechos humanos nos dan la fuerza y el ejemplo para seguir aprendiendo de las luchas que se gestan en los pueblos periféricos y que se transforman en fuente de inspiración para hacer realidad el mismo nombre de esta Red que sueña que los Derechos Humanos sean una realidad para Todas y Todos.

 

Fuente: Tlachinollan