Habitantes del altiplano marquense en alerta por actividades mineras

Los habitantes de los municipios asentados en el altiplano de San Marcos se mantienen en alerta ante las amenazas de las compañías trasnacionales, de iniciar actividades de exploración y explotación minera en sus territorios, declaró el comunicador social de la Comisión Pastoral, Paz y Ecología (COPAE), de la Diócesis de San Marcos, Fernando Martínez.

A pesar de las consultas comunitarias efectuadas en la región, siempre con resultados adversos a la minería y ratificados en concentraciones multitudinarias, a principios de este año en Tacaná y en julio en la cabecera departamental, el Ministerio de Energía y Minas, sin el consentimiento de la población, otorgó licencias a empresas extranjeras para realizar este tipo de actividades, dijo Martínez.

El relacionista de la COPAE señaló que además de San Miguel Ixtahuacán, donde ya extrae metales preciosos la empresa Montana Exploradora, los municipios que se encuentran en riesgo de perder parte de sus territorios son Ixchiguán, Trajumulco, Tacaná, San José Ojetenam, así como Concepción Tutuapa, Sipacapa y Tejutla.

Para impedir las pretensiones de las empresas extranjeras, los lugareños mantienen una resistencia pacífica, con el apoyo de organizaciones sociales, el Consejo de Pueblos de Occidente, líderes, lideresas y alcaldes municipales, entre otros, quienes hacen uso del marco jurídico para que se respeten sus derechos.

Los dirigentes comunitarios argumentan que esa parte del departamento es la más poblada, con un promedio de 136 habitantes por kilómetro cuadrado y una minera instalada para efectos de explotación necesita aproximadamente 20 kilómetros cuadrados, por lo que Martínez se preguntó cuál sería el destino de quienes sean desplazados de sus tierras.

En San Miguel Ixtahuacán se evidencia el destrozo de la tierra por los trabajos de extracción de las fuentes y reservas de agua por consumo exagerado, aproximadamente 18 litros por segundo, además de ser contaminada por el uso del cianuro, y aunque los bosques devastados son reforestados con fines económicos, no se recuperan las especies autóctonas, concluyó Martínez.

 

Fuente: Noticias de Guatemala