Panamá: 500 años de lucha contra el saqueo

A nuestros pueblos originarios que llevan medio milenio defendiendo su cultura y su tierra contra el saqueo imperial e imperialista

El pueblo ngäbe-buglé lucha, desde la época de la conquista española, contra los colonizadores ávidos de sus riquezas minerales.

Los cronistas narran que el propio Cristóbal Colón, en su cuarto viaje a América, llegó a la vertiente caribeña de las actuales provincias de Veraguas y Bocas del Toro, en donde habitan los indígenas. Los europeos se impresionaron por el oro que portaban. Algunos historiadores estiman que la impresión causada por el oro de “Veragua” [como se conocía en esa época] fue de tal magnitud que cambió el objetivo de la Corona española, que era la búsqueda de un paso hacia las islas de las especias, por el de controlar el territorio para obtener el oro de los nativos.

Colón estableció una primera colonia denominada Santa María de Belén, a orillas de la desembocadura del río Belén o Yebrá, como le llamaban sus habitantes originarios. Ante la violencia del despojo que intentaron, incluso secuestrando al mítico cacique Quibián, este se fugó y organizó una liga de tribus contra los españoles, destruyendo Belén e hiriendo al propio hermano del almirante, Bartolomé Colón, en 1503. Entre 1520 7 1527, Gaspar de Espinosa y Pedrarias Dávila fueron derrotados por el cacique Urracá en sus intentos de posesionarse de las minas de oro de Veraguas. Urracá los mantuvo en jaque y llegó a sitiar la ciudad colonial de Natá, en lo que se llamó “La batalla de las razas”. La mayoría de las descripciones del genocidio de los españoles contra los indígenas de América, que relatara el padre De las Casas, se refieren a hechos ocurridos en el istmo de Panamá.

A fines del siglo XIX, siendo Panamá parte de Colombia, los abusos de los terratenientes continuaban bajo la forma de impuestos, como el diezmo, y arrebatándoles sus tierras para crear fincas ganaderas. Esto motivó que otro gran líder indígena, el general Victoriano Lorenzo, aprovechara la Guerra de los Mil Días (1899-1902), para transformar las demandas liberales por democracia, en una guerra campesina contra los terratenientes blancos de Penonomé y Natá.

La insurrección fue total, logrando Victoriano el control de todo el interior del país, salvo la ciudad de Panamá, a la que los marines yanquis protegieron militarmente. Victoriano fue traicionado por liberales y conservadores, asesorados por Estados Unidos (Pacto del Wisconsin), siendo fusilado poco antes de la imposición de los tratados de 1903, cuya consecuencia fue la separación de Colombia y la creación de la Zona del Canal.

Hoy día, los ngäbe-buglé son la fuerza de trabajo barata para el sector agrícola panameño: en las bananeras, en la zafra del azúcar y en la cosecha del café. Pese a su importante aporte económico, reciben los peores salarios, además de la discriminación racista. Según las cifras oficiales, son el grupo más pobre del país, cuya pobreza sobrepasa el 90% de la población, y la pobreza extrema al 80% de sus habitantes. Fueron desplazados de los llanos por la industria agrícola y ganadera, y ahora resulta que viven en cerros poco productivos para la agricultura, pero cargados de ricos yacimientos de cobre y oro codiciados por las empresas transnacionales mineras. Hoy, como hace 500 años, este pueblo aguerrido continúa luchando en defensa de sus tierras y riquezas minerales. Al igual que lo hicieron Quibián, Urracá y Victoriano, durante los tres años de la administración del presidente Ricardo Martinelli, los ngäbe-buglé han sido ejemplo de combatividad y dignidad.

 

Fuente: Kaos en la Red