Cuando la tierra tiembla

por Moisés Ixchajchal

Un terremoto, sismo o seísmo, es una sacudida del terreno producida por fuerzas que actúan en el interior del planeta. La palabra terremoto proviene del latín terraemōtus, mientras que seísmo deriva de un vocablo griego que significa, justamente, “sacudida”. Pero existen causas artificiales, como la que el hombre puede causar un terremoto como consecuencia de la construcción de grandes represas, explotaciones mineras y petroleras a gran escala. No hay duda que la tierra tiembla cuando se producen grandes explosiones, principalmente las realizadas por las mineras, y Guatemala siendo un país vulnerable a los desastres naturales, no es la excepción, porque estamos expuestos a estos desastres, por ser un país con actividad sísmica, a esto se puede aunar la irresponsabilidad de las autoridades de Gobierno y las trasnacionales que vienen explotando nuestros recursos naturales alterando totalmente su biodiversidad, contaminando el suelo principalmente, entonces el terremoto del día de ayer, 7 de noviembre del año 2012 es un mensaje apocalíptico claro que no se puede dudar que el Gobierno está en toda la obligación en estos momentos, como ser humano, de revisar inmediatamente todas las licencias de exploración y explotación mineras, y cancelar las mismas a efecto de evitar en lo sucesivo grandes desastres naturales, por lo que pienso que es la mejor manera de proteger la vida de los guatemaltecos, porque no es suficiente que el Presidente declare: “En este momento se declara alerta roja en todo el territorio nacional”, ya que el terremoto de este miércoles fue el peor que sufre Guatemala desde 1976, cuando un movimiento de magnitud 7.5 causó la muerte a cerca de 20,000 personas. Lo anterior se ilustra con el terremoto más dañino en la historia de Australia de 5.6 grados de magnitud, el 28 de diciembre de 1989, producto de la actividad minera del hombre. El temblor fue ocasionado por cambios en las fuerzas tectónicas causados por 200 años de minería de carbón. Por lo tanto concluyo que la tierra de Guatemala, los bosques y las montañas no se venden a empresas internacionales con el fin dañino de exploración y explotación, entonces hay que defender la vida y nuestro territorio.

 

Fuente: El Quetzalteco