Organizaciones aseguran que cierre temporal de Pascua Lama apunta a una parte del fuerte impacto ambiental

por Paula Correa

 Paralizadas están hoy las obras del proyecto Pascua Lama, después de que el Servicio Nacional de Geología y Minería (el Sernageomin), decretara la semana pasada el cierre temporal de una parte de las faenas por “contravención al reglamento de seguridad minera”. La noticia, sin embargo, no sorprendió a los ambientalistas y los ciudadanos de la Región de Atacama, quienes afirmaron que el proyecto suma irregularidades laborales y ambientales, y que ambos aspectos son parte de un mismo problema.

 

El pasado 24 de octubre el Sernageomin visitó al complejo de Barrick Gold y puso constatar un exceso de material fino en suspensión, que comprometería la salud e integridad física de los trabajadores, por lo que procedió a paralizar la faena y solicitó una serie de estudios que comprueben que las emisiones de material en suspensión están controladas como condición para que se reactiven las actividades.

Sobre esto se refirió Ángel Valladares, dirigente de la empresa canadiense Red Path, encargada de construir el túnel que une a Chile y Argentina, quien expresó el temor de los trabajadores.

En esa línea, el dirigente de la empresa explicó que “sabemos que al trabajar en una minera de Oro se producen componentes o partículas de otros productos que están en los mismos minerales producen daño a las personas. Lo bueno de todo esto es que Sernageomin en su momento se hizo presente en la faena, evaluó las condiciones de trabajo y tomó la determinación de paralizar un sector hasta que se normalice el tema o se le busque solución al problema. Nos parece dentro de lo que corresponde”.

Valladares afirmó que la empresa anteriormente ha sostenido demandas por el estado de los caminos, los incumplimientos a las medidas de prevención que se debieran tomar en invierno, como bajar a la gente de los cinco mil metros de altura, entre otros temas e indicó que están preocupados por salud de la gente ya que “no por ser faena o ser una minera tiene que dejar afuera nuestra salud”, afirmó.

Pero además está la preocupación de las organizaciones ciudadanas y grupos ambientalistas, principalmente por la contribución que haría la minera a los problemas de escasez hídrica y la destrucción a los ecosistemas de la zona.

En este sentido, el vocero del Comité por la Esperanza de Vida de Alto del Carmen, Jorge Guerrero, señaló que “el impacto del agua, como se está botando el agua en el valle, lo mismo que está pasando en Copiapó. Hay realmente un impacto porque la minera ya destruyó nuestros glaciares, ha destruido casi tres glaciares y hay un impacto sobre el agua. Cada vez tenemos menos agua, el embalse Santa Juana esta casi hasta la mitad, hay restricciones de agua, hay personas a las que se le están secando los cultivos, los árboles. Hay en realidad un impacto fuerte con el tema del agua y se viene muy fuerte”.

Vale señalar que recientemente el Tribunal Latinoamericano del Agua sesionó sobre los principales conflictos hídricos de la región y el caso Pascua Lama fue uno de los temas. El Comité afirmó que el proyecto es una “amenaza de daños irreversibles” y llamó a ambos gobiernos a considerar una moratoria al proyecto. Además, instó a la empresa a cumplir con su tan anunciada “responsabilidad social empresarial”.

En este sentido el Director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), Lucio Cuenca, indicó que ambos factores, lo laboral y lo ambiental, no son temas separados y que debe observarse la iniciativa en su totalidad.

En esa perspectiva, el ambientalista detalló que “hay que hacer una mirada integral del desarrollo de este proyecto minero, acá la zona donde interviene este proyecto es la Cordillera de Los Andes en la parte más alta, alrededor de los cinco mil metros de altura. Eso es negativo para los trabajadores por las condiciones de altura, pero también las condiciones climáticas traen efectos de impacto ambiental y de salud laboral, que son parte del mismo problema, cuando se está hablando acá del polvo que afecta a la salud de los trabajadores, es el mismo polvo que está destruyendo los glaciares”.

El ambientalista advirtió que el Estado chileno busca fraccionar los problemas, muchas veces con la finalidad de que no se examine el impacto global de proyectos que son sumamente complejos, lo que sería el caso de Pascua Lama, temporalmente paralizado.

 

Fuente: Radio UChile