Breve reseña de la problemática minera en El Salvador

mesa-nacional-frente-mineria-elsalvadorI. Antecedentes

Legado minero

La minería metálica existió en el nororiente salvadoreño durante casi cien años (1880-1970) y en el departamento de Cabañas hubo en los años cincuenta del Siglo XX. Esta actividad, aunque llegó a representar el 15% de las exportaciones en 1903 y el 16% en 1913, nunca significó un aporte real al desarrollo. Lo que sí causó –aun cuando no se trató de una explotación intensiva– fue daños ambientales que permanecen hasta hoy, siendo la contaminación del Río San Sebastián, en Santa Rosa de Lima (La Unión), el caso más emblemático.

Nueva fiebre del oro

A final de la última década del siglo pasado, un nuevo auge minero provocado por la subida de los precios del oro trajo a empresas extractivas canadienses, estadounidenses, británicas y australianas a nuestra región. En El Salvador, la actual Ley de Minería aprobada en 1995 permitió la llegada de Pacific Rim, Martinique Minerals, Minerales Morazán, entre otras compañías extractivas entre 1998 y 2003. Estas obtuvieron en total 29 licencias de exploración otorgadas por el Ministerio de Economía.

El “No” a la minería

En 2005, Pacific Rim presentó su Estudio de Impacto Ambiental del proyecto El Dorado, San Isidro (Cabañas), y solicitó el permiso de explotación. Pero el Ministerio de Medioambiente y Recursos Naturales se lo negó por incumplimiento de requisitos. Esta decisión fue posible gracias a los argumentos sobre los impactos ambientales, sociales y económicos planteados por la Mesa Nacional frente a la Minería Metálica; la resistencia de las comunidades más afectadas; y el rechazo de la Comisión Nacional de Desarrollo, la Conferencia Episcopal de El Salvador y otros actores importantes.

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Fuente: Mesa Nacional Frente a la Minería