El Salvador analiza la total prohibición de la minería

Por: Robin Oisín Llewellyn
Traducido por: Virginia Zúñiga

Movilizaciones en San Salvador, urgiendo a los legisladores a redactar leyes que aseguren los derechos humanos al agua. Foto por Robin Oisín Llewellyn.

Movilizaciones en San Salvador, urgiendo a los legisladores a redactar leyes que aseguren los derechos humanos al agua. Foto por Robin Oisín Llewellyn.

En los días calurosos piedras y limo seco de la mina San Sebastián, en el este de El Salvador se cuecen bajo el sol. La gran cantidad de basura se vuelve pecosa con rocas teñidas de color azul brillante con cianuro, el cual es librado a los elementos que en días lluviosos se lava cuesta abajo hacia el Río San Sebastián.

Las entradas a los túneles de la mina parecen un colador en las montañas, y más abajo una cañada naranja brillante con químicos fluye hacia otra. El Grupo de Comercio Americano (American Commerce Group, en inglés) ha cesados sus operaciones aquí en 1999 pero pretendía retornar las actividades cuando el precio del oro escalara al precio de hoy. Luego de que el Centro de Investigación para la Inversión y el Comercio encontrara que la cañada local era 100.000 veces más ácida que el agua no contaminada en otro lugar, y que los niveles de cianuro fueran 10 veces superiores a los niveles de seguridad, se revocó el permiso ambiental del Grupo de Comercio. La compañía subsecuentemente está demandando al gobierno salvadoreño por 100 millones de dólares a través del Acuerdo de Libre Comercio Centroamericano.

El aumento de conciencia sobre el impacto ambiental de la minería llevó a que los dos candidatos presidenciales en las elecciones de 2009 abogaran por suspender las operaciones mineras, una promesa mantenida por el actual presidente Mauricio Funes. Para prevenir futuros casos legales, los cuales ya están drenando millones de dólares de los cofres del estado, la legislatura salvadoreña está considerando una ley especial que suspenda los procesos administrativos relacionados con la exploración y explotación de concesiones mineras metálicas.

Es así que los ambientalistas salvadoreños, están urgiendo al gobierno que vaya más allá de la suspensión de proyectos mineros, y en vez prohíba del todo la minería metálica. Miles de manifestantes marcharon a través de la capital este mes para urgir al parlamento que firme la ley que ampare a “los derechos humanos al agua”, lo que dicen que haría imposible otorgar permisos mineros.

La semana pasada, en una presentación afuera de la Asamblea Legislativa salvadoreña, el Ombudsman salvadoreño para los Derechos Humanos, el señor Oscar Umberto Luna otorgó su apoyo a la total prohibición. Luna dijo que las condiciones ambientales salvadoreñas, el clima, las instituciones y las condiciones sociales y económicas significan que no son viables para que la “industria minera metálica continúe con las actividades extractivas sin riesgos para la salud o las condiciones de vida de las Personas Salvadoreñas y los recursos de los cuales dependen”.

El ombudsman urgió a que “las diferentes instituciones estatales deben priorizar los derechos humanos de la población, y deben tener en cuenta que el verdadero desarrollo busca mejorar la calidad de vida de la población, y no solo el provecho económico.”

Una ley en contra de la minería transformaría el marco legislativo del país para con la inversión extranjera. El grupo canadiense Pacific Rim está demandando 77 millones de dólares para recuperar sus inversiones en la concesión El Dorado en la provincia norteña de Cabañas, y reclama que el gobierno ha violado la ley de inversión de 1999 al denegarle la licencia para extraer oro y plata. La ley de inversión permite que las disputas entre inversionistas extranjeros y el estado sean llevadas fuera del país y sean decididas por el Centro Internacional para el Arreglo de Disputas en Inversiones (ICSID) dependiente del Banco Mundial.

 

“El cianuro no es una vitamina”

Los activistas en contra de la minería están llevando a cabo reuniones en todo el país, tratando de concientizar sobre la historia entrelazada de la minería y los cursos de agua en el cinturón de oro de América Central. Una reunión en la ciudad de Ilobasco, en el norte de El Salvador, convocó a varias figuras de las organizaciones unidas bajo el nombre Rondas Nacionales en contra de la Minería.

Ilobasco está situada en la región agrícola de la provincial de Cabañas, y el número de sombreros de paja que llenaba el mar de cabezas hizo que la pregunta realizada desde el podio pareciera retórica: “¿qué es lo que la mayoría de ustedes hace para vivir?”

La audiencia respondió en masa: “Agricultura”

La oradora –Karen Vásquez del Foro del Agua de El Salvador- se hizo eco de ellos antes de argumentar que el acceso a la tierra y al agua en los granjeros se haría más difícil si el país no aprueba la Ley General del Agua.

La ley dice que el agua es “un bien común, finito, vulnerable, y esencial para la vida humana y los ecosistemas,” y prioriza el consumo humano sobre los usos industriales. La ley ha sido enviada por el presidente Mauricio Funes a la Asamblea Legislativa para su aprobación, donde será debatida este mes. La asamblea es comandada por el opositor del presidente, del partido de derecha –ARENA.

Cuando Pacific Rim excavó para encontrar oro en Cabañas, las fuentes de agua utilizadas por los granjeros se secaron ya que los cursos de agua subterráneos fueron desviados. Ángel Ibarra, de la Unión Ecológica Salvadoreña, ve que tal problema va a re ocurrir.

“Pacific Rim está hablando de minería subterránea, entonces van a tener que bombear agua subterránea para afuera y deshidratar el área, lo que secaría las aguas superficiales y los pozos de agua” dijo en una reunión en Ilobasco.

La minería propuesta consumiría, bajo sus propias proyecciones, 3.2 millones de litros de agua por año, y utilizaría cianuro para lixiviar o lavar el oro de la roca.

“El cianuro no es una vitamina,” dijo Ibarra, respondiendo a un miembro de la audiencia que dijo que un químico de la mina El Dorado visitó la comunidad para disipar las preocupaciones sobre el compuesto. “La minería metálica provoca que el cianuro y el arsénico sean liberados hacia las aguas del área, y causa un drenaje ácido. No hay tal cosa como una minería verde desde el punto de vista científico o ecológico. Solo es propaganda.”

El drenaje ácido de una mina es causado por el agua que genera acidez que proviene de los sulfitos metálicos en las rocas perturbadas. Por consiguiente, el ácido sulfúrico generado libera compuestos tóxicos y metales pesados, los cuales son subsecuentemente lavados o lixiviados hacia las aguas superficiales.

Ibarra argumenta sobre los efectos a largo plazo en la salud que estos elementos pueden causar cuando son liberados a las fuentes de agua del área.

“El problema más serio comienza cuando la mina cesa de operar, luego de 6-10 años desde que termina de funcionar,” explica. “Es después de eso que los problemas de riñones empiezan y las enfermedades crónicas comienzan. Hay muchos ejemplos de otros países donde esta contaminación ha continuado por cientos de años; necesitamos una prohibición total de la minería.”

El jefe ejecutivo de Pacific Rim dijo que los estanques de relave se compondrán de una doble capa para prevenir pérdidas, y utilizará el método INCO para eliminar el cianuro. El método INCO convierte cianuro en cianato usando dióxido de azufre y aire, pero puede dejar altos niveles de sulfatos y compuestos dañinos en la solución tratada.

El hidrólogo independiente Robert Moran condujo una revisión del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la mina El Dorado, de Pacific Rim, y encontró que había una total ausencia de datos de base de calidad y cantidad de agua, una falta de transparencia en el proceso de consulta requerido por la ley salvadoreña, y una falta de consideración de los costos de la comunidad para que la compañía utilice “agua gratis”. El concluyó que el EIA no sería aceptado en Canadá o en Estados Unidos.

Los salvadoreños mas allá de las comunidades aledañas a El Dorado y San Sebastián están consientes de la vulnerabilidad de las fuentes de agua bajo la minería, ya que la mayoría bebe agua dulce del Río Lempa, el cual comienza en Guatemala antes de pasar por Honduras. La reserva de biosfera Trifinio cubre el área fronteriza desde Guatemala, Honduras y El Salvador, y bajo el artículo 3 del tratado que gobierna la biosfera, los tres estados reconocen que el área es de interés especial para cada uno y prometen no desarrollar explotaciones unilaterales de los recursos naturales de Trifinio. Sin embargo, Guatemala le ha dado permiso a la compañía canadiense gigante Goldcorp, para que siga adelante con el proyecto minero Cerro Blanco el cual, sin el permiso de El Salvador, descargará los desechos en los cursos de agua que alimentan al Río Lempa.

Ángel Ibarra trató el tema en la reunión.

“Necesitamos una ley salvadoreña en contra de la minería metálica si vamos poner presión a Guatemala. ¿Si no, cómo vamos a reclamar?”

Tal ley iría en contra de la norma en un momento donde el precio del oro ha subido y se han multiplicado las concesiones mineras a lo largo de América Central. Pero será parte de la creciente concientización sobre la vulnerabilidad de las comunidades de El Salvador con respecto a los temas hídricos, los cuales ya han producido cambios en las políticas nacionales más allá de las suspensiones mineras.

“Este es el primer gobierno que monitorea la calidad del agua,” dijo a la audiencia Karen Vásquez, “55 ríos han sido estudiados en 123 puntos diferentes. Ahora estamos presionando a las autoridades locales para que trate las aguas negras y aseguren que el agua potable no contenga E. coli, no solo estamos trabajando en la erradicación de metales pesados.”

Vásquez argumentó posteriormente que se necesita un cambio de mentalidad, el cual no solo tenga en cuenta el tratamiento de aguas peligrosas, sino que prevenga que las aguas sean contaminadas en primera instancia.

El apoyo del Ombudsman a una completa prohibición de la minería, con el lenguaje cada vez más generalizado basado en los derechos al agua y al medio ambiente sano, indica que los opositores a la minería metálica pueden ganar el argumento de la contaminación.

 

Fuente: Morgabay