Breve historia del movimiento contra la minería tóxica*

*La explicación de por qué se la llama tóxica, se debe a que usan millones de litros de sustancias tóxicas y peligrosas como el cianuro, sosa cáustica, ácido sulfúrico, etcétera y a la vez liberan millones de kilos de arsénico, plomo, cadmio, cromo, etcétera, tóxicos que se encuentran de manera natural en el mineral aurífero, pero que si no se fracturara la matriz pétrea que los ha retenido durante millones de años, se quedarían en donde siempre han estado.

Por Juan Ángel Trasviña Aguilar**
Presidente de Medio Ambiente y Sociedad, AC
Rema / M4

baja-california-mexicoBaja California Sur (BCS) es un paraíso con bellezas singulares y lo demuestra categóricamente la fortaleza del sector turístico en la estructura económica local; sin embargo, nuestro estado está amenazado por las trasnacionales mineras que han puesto su mira en la zona sur: la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna y sus alrededores, donde pretenden instalarse varios mega proyectos de minería tóxica.

En esta Sierra, se encuentra el único bosque de pino-encino del estado, así como gran diversidad de especies de flora y fauna, incluidas endémicas, amenazadas y en peligro de extinción. A ello se suma la riqueza más importante de la Sierra: el agua que abastece las necesidades de casi 80 por ciento de los habitantes del estado, pues mientras que en el resto de los municipios de La Paz y Los Cabos se reciben de 10 a 15 centímetros anuales, en la Sierra se registra hasta más de un metro de lluvia. Por ello, la Sierra La Laguna es de importancia vital para nuestra existencia, y por todas estas razones, el 6 de junio de 1994, en el Diario Oficial de la Federación se publicó el “Decreto por el que se declara como área natural protegida con el carácter de reserva de la biósfera, la región conocida como Sierra La Laguna, ubicada en los municipios de La Paz y Los Cabos, Estado de Baja California Sur.”

Sin embargo, el 22 de mayo de 1997, la entonces Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semanap), hizo caso omiso del decreto que, entre otras condicionantes, establece: “(…) queda prohibido verter o descargar contaminantes en el suelo, subsuelo y en cualquier clase de corriente o depósitos de agua, y desarrollar actividades contaminantes.” De manera ilegal y subrepticia, esta Secretaría emitió autorización en materia de impacto ambiental a favor de la empresa Paredones Amarillos, propiedad de la canadiense Vista Gold, a fin de que llevara a cabo el proyecto a cielo abierto denominado Paredones Amarillos, ubicado dentro del Área Natural Protegida Sierra La Laguna, para extraer un total de 202 millones de toneladas de mineral, con un promedio de 80 mil toneladas diarias, de las cuales 11 mil las lixiviarían con cianuro y las 69 mil restantes las desecharían a un costado de la mega excavación, por ser material “estéril”, esto es, pobre en oro, pero rico en arsénico y metales pesados.

A partir de esa fecha se emitieron una serie de extensiones, prórrogas y permisos, igualmente ilegales. Afortunadamente, debido a la baja en el precio del oro, no resultó rentable iniciar la explotación y la empresa postergó los trabajos, con la anuencia y el silencio de todos los implicados.

En 2009, al percatarnos que los grupos recientemente constituidos no contaban con información completa sobre el tema, integramos a expertos en diversas áreas de minería y medio ambiente, y constituimos Medio Ambiente y Sociedad, AC, con el objetivo de informar, educar y concientizar, con datos oficiales y fundamentos técnico-científicos que mostraran en imágenes y cifras el grave impacto ambiental, social y económico que representarían éste y otros mega proyectos de minería tóxica.

Con tal bagaje, accedimos a funcionarios, políticos y estudiantes de todos los niveles, asociaciones, clubes, y población en general, y la información empezó a generar un cambio radical en la percepción de estos proyectos, incluyendo al entonces gobernador, la presidenta municipal y algunos funcionarios y legisladores. Un claro ejemplo es el de la actual presidente municipal de La Paz, en ese entonces diputada federal, quien al enterarse de los impactos negativos del proyecto Paredones Amarillos, presentó un punto de acuerdo en contra. También, esto propició que, de una u otra manera, se manifestaran en contra diversas organizaciones empresariales: cámaras de comercio y de turismo, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) Los Cabos, el Consejo Coordinador Empresarial y la Cámara de la Construcción; asociaciones de médicos, abogados, ingenieros y arquitectos; sindicatos, como la Sección Democrática del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el de Telefonistas, y Clubes, como Leones, Madrugadores y otros.

Ante la creciente oposición de la población, la empresa minera trató de “limpiar” su imagen, organizando una asociación civil (AC) con pro mineros de la zona, cambiando a Concordia el nombre del proyecto, y sustituyendo al ex delegado estatal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), quien fungía como director del proyecto. Pero eso no hizo ninguna mella en el movimiento y continuamos con más de 200 conferencias y pláticas en todos los ámbitos, repartiendo folletos informativos y algunas entrevistas en radio y televisión.

También, en coordinación con otros grupos, organizamos talleres, foros, festivales, tianguis de productores regionales en colonias populares y un proyecto gráfico de “Muros contra minas”, al que se han sumado artistas y voluntarios. En enero de 2010, la coalición de grupos convocó a la población para formar un SOS en una playa de Los Cabos, evento al que asistieron más de 10 mil personas, cifra muy significativa, ya que en todo el estado apenas superamos los 600 mil habitantes. Posteriormente se realizó una marcha de Los Cabos a La Paz, y en el periodo de elecciones logramos que los cuatro candidatos a gobernador firmaran una carta-compromiso de rechazo total a estos proyectos en BCS.

En el 2011, en un encuentro técnico-científico de nuestro grupo con los expertos de Vista Gold, en dos sesiones evidenciamos las fallas en sus estudios y su imposibilidad para probar que eran una empresa sustentable; con ello se consolidó la posición de no otorgarles los permisos locales.

Como resultado de nuestras pláticas en las comunidades rurales, se constituyó la AC llamada En Defensa del Medio Ambiente y Desarrollo Rural Sustentable, con habitantes de todas las poblaciones de la Delegación de Los Planes, quienes están directamente amenazados por dos proyectos: San Antonio, de Minera La Pitalla, propiedad de Meridian Gold, y Picacho Blanco, de Minera Cacachilas y La Cieneguita, al parecer, propiedad de una inversionista extranjera ligada a Walmart.

En febrero del 2012, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) convocó la reunión pública de La Pitalla, pero previamente habíamos reunido casi siete mil firmas para exigirla; además de que la reunión tuvo una asistencia récord en el país. La población llegó hasta la distante sede y al final la farsa de quienes representaban a la empresa hartó a la ciudadanía y el grito de “¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!” hizo que los directivos salieran por la puerta trasera.

En un nuevo intento, Vista Gold se asoció con Invecture Group, empresa supuestamente “nacional”, pero con presidente canadiense, y rebautizaron el proyecto como Los Cardones. Iniciaron una agresiva campaña publicitaria con información engañosa tratando de convencer a la población, pero ésta no ha caído en la trampa, ya que conoce las consecuencias de la mega minería tóxica. Una muestra fue la reciente consulta pública, donde a pesar del dinero que invirtieron, reunieron pocas personas y tuvieron que llevar a los niños de primaria y secundaria de las antiguas poblaciones mineras (El Triunfo, San Antonio). Aún así continuaron siendo minoría y la población asistente los abucheó y apabulló, incluido a quien presentó el proyecto de la minera y fue desmentido por los expertos y científicos, y cuestionado razonadamente por la población en general.

Para finalizar: Sabemos que esta es una lucha a largo plazo, y por ello es de importancia vital la educación y concientización de las jóvenes generaciones para que asuman y continúen la defensa de la Sierra La Laguna y rechacen los proyectos de megaminería tóxica; pues mientras no se modifique la leonina y apátrida legislación, totalmente favorable a estos proyectos y violatoria de nuestros derechos constitucionales, no se deberá bajar la guardia ante la creciente amenaza de estas empresas, ya sean trasnacionales o “nacionales”, pues sus negativos impactos son similares.

**Escrito para La Jornada del Campo Nro 67