Las luchas indígenas y campesinas contra el despojo capitalista en México

Por Mina Lorena Navarro

Introducción (extracto)

morelos-mexicoEn la última década ha sido notable el ascenso de la conflictividad socioambiental en toda América Latina y en México, por una renovada estrategia de despojo y expropiación de lo común, la cual se expresa y al mismo tiempo produce, por la continuidad, profundización, intensificación y expansión de proyectos encaminados al control, extracción, explotación y mercantilización de bienes comunes naturales, de la mano del desarrollo de numerosos proyectos de infraestructura carretera, portuaria y enclaves turísticos. Así como por la implantación de un nuevo sistema agroalimentario, bajo el control de grandes transnacionales, a costa de la exclusión masiva de los pequeños productores rurales y en general el debilitamiento o eliminación de las formas comunitarias campesino-indígenas, que históricamente han sido claves en la estructuración de nuestro país.

Estas políticas claramente tienen como contracara un álgido ciclo de luchas socioambientales, que en nuestro país es fundamentalmente protagonizado por pueblos indígenas y comunidades campesinas, y –aunque en menor medida– también se encuentran los casos de vecinos, habitantes o afectados ambientales de territorialidades urbanas, organizados para enfrentar diversos tipos de megaproyectos o desarrollos de infraestructura.

A este respecto, nos interesa presentar algunas claves para comprender las vertiginosas y complejas transformaciones de los últimos años, que han dado lugar al crítico y  conflictivo escenario socioambiental en nuestro país y, por otro lado, pensar el antagonismo social de las luchas indígenas y campesinas mexicanas. Específicamente nos interesa rastrear cómo las tramas de conflictividad relacionadas con el despojo actualizan y fortalecen una política comunitaria para la defensa y gestión autónoma de los bienes comunes naturales.

 

Balance de la conflictividad socioambiental en México

La compleja transformación de los últimos treinta años en nuestro país puede leerse a la luz de por lo menos dos grandes procesos entrelazados entre sí, que en suma nos ayudan a pensar la conflictividad socioambiental de los últimos años y en específico del último sexenio a cargo del panista Felipe Calderón: 1) la crisis del campo a partir de la desestructuración de las formas campesinas, junto con la propiedad comunal, social y ejidal de la tierra, de la mano de la imposición de un nuevo sistema agroalimentario; y 2) la reorientación del rol de la economía hacia su reprimarización. Estos dos procesos han estado atravesados a su vez por una tendencia a la privatización-transnacionalización de los bienes sociales y naturales, y de institucionalización de los derechos de las grandes corporaciones. Estas transformaciones han repercutido principalmente en las comunidades indígenas y campesinas, con lo que se alimenta la larga lista de agravios que se vienen acumulando desde la Conquista española contra ellas.

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Fuente: Biodiversidad