Persiste amenaza minera sobre ruinas de Xochicalco

Luego de que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales cancelara la concesión otorgada a la empresa minera Esperanza Silver, de origen canadiense, para explotar una extensión de mil 500 hectáreas, a menos de un kilómetro de la zona arqueológica de Xochicalco, en Morelos, el gobierno estatal advirtió que aún permanecen bajo riesgo otras 13 mil 500 hectáreas.

Xochicalco_morelos-mexico“Aunque le cancelaron una concesión a Esperanza Silver –informó, en entrevivsta, Topiltzin Contreras, secretario de Desarrollo Sustentable del gobierno morelense–, la Secretaría de Economía federal les concesionó otras 13 mil 500 hectáreas, de los poblados aledaños a esta importante zona arqueológica, y lo peor es que otorgan estas concesiones sin siquiera consultar a los dueños de estas tierras, que son ejidales“.

Aunque el funcionario se congratuló por la cancelación de la primera etapa de explotación del proyecto Esperanza Silver –que contemplaba eliminar completamente los cerros Molotepec y Jumil, ubicados justo frente a las pirámides de Xochicalco, para dejar, al cabo de 15 años, un hueco de 400 hectáreas en el que se pretendía crear una laguna–, advirtió que las autoridades federales han otorgado concesiones para otros 39 proyectos similares en Morelos.

“Actualmente, el gobierno federal mantiene concesionada una superficie de Morelos equivalente a 28 mil 400 hectáreas, para la extracción de oro y plata, principalmente en la zona centro y sur del estado, a empresas extranjeras y nacionales, a las que se otorgan permisos sin avisar siquiera a sus legítimos dueños”.

Por ello, abundó Contreras, se ha iniciado un proceso de revisión de todos estos proyectos mineros, que pueden representar “pasivos ambientales que tendrían que pagar las futuras generaciones”, debido a sus posibles efectos negativos en la salud pública, la biodiversidad y las reservas acuíferas.

 

Victoria y derrota

En el estado de Morelos, informó el titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, el último proyecto de extracción de metales preciosos dejó de funcionar hace 40 años. Se trata de la mina de Huautla, abandonada desde hace décadas, y que, abundó, es el mejor ejemplo de los “pasivos ambientales” que dejan estos proyectos.

“Luego de 40 años de que la mina de Huautla dejó de operar –señaló Contreras–, hoy la comunidad enfrenta problemas de envenenamiento en la sangre, malformaciones genéticas, contaminación de los suelos, así como del ganado que ahí pasta, y por lo tanto de sus productos derivados”, debido a los metales pesados residuales que se generan durante la separación del oro y la plata, mediante el filtrado con cianuro.

“Los problemas en la salud era lo que más nos preocupaba a nosotros (al oponerse al arranque de la mina Esperanza Silver, aunque los efectos no se vivieran en esta administración, no podíamos dejar que ese problema se diera, la consecuencia de no pensar en las futuras generaciones al autorizar estos proyectos se ha visto en todas las comunidades mineras, Durango, Zacatecas, incluso Oaxaca, esos metales pesados contaminan todo”.

Por ello, abundó, aunque la cancelación de la primera etapa de extracción en los cerros Molotepec y Jumil representa una victoria para las comunidades aledañas, principales opositoras al proyecto, aún es posible que esas mil 500 hectáreas vuelvan a ser concesionadas, a lo que se suma que sobre las tierras ejidales de Xonacaltepec, también concesionadas, “la minera ya solicitó iniciar la fase de exploración, en busca de oro y plata, ya tramitaron el estudio de impacto ambiental y habrá que estar vigilantes”.

Sin embargo, concluyó, los criterios por los que se negó el permiso de extracción en los cerros vecinos a Xochicalco son los mismos por los cuales no podría autorizarse ningún otro proyecto en la zona: la cercanía con las ruinas prehispánicas de Xochicalco, la poca disponibilidad de agua (para el proceso de filtrado de metales preciosos) y el alto riesgo de contaminación y deterioro del medio ambiente.

 

 

Fuente: Animal Político