El alma y el corazón indignados. Huelga de Hambre

Por Juan Almendares

La dignidad histórica de la vida de nuestros pueblos no solo se logra al protestar caminando sino a través de la organización y movilización de la conciencia del ser social por la defensa de nuestros territorios, la soberanía económica, política y cultural y por la lucha solidaria mediante la unidad de todos los pueblos contra el patriarcado, clasismo, el racismo, el sexismo y la hegemonía de la mundialización del capitalismo

honduras-dueleNuestra realidad como pueblo contrasta brutalmente con la ficción del coloniaje de nuestra propia historia. Quinientos años de sufrimiento han pretendido borrar la memoria del ser social. Sin embargo las heridas están sangrantes y los gritos de dolor y protesta nunca podrán ser acallados por el uso de las armas cuyo costo se refleja en los cuerpos famélicos de los niños y niñas.

La manipulación mediática e ideológica nunca podrá ocultar los crímenes de lesa humanidad, la tortura y la sevicia del poder de la acumulación del capital que fractura la vida y fortalece las fuerzas hegemónicas mundializadoras del capital transnacional que han herido la historia de la autodeterminación y  la soberanía territorial, cultural, alimentaria y política de la dignidad histórica de nuestros pueblos.

Frente a este ultraje, está el coraje y dignidad histórica de las fuerzas que luchan unidas por la verdad, justicia, libertad y emancipación social.

En el siglo XXI, el 28 de junio del 2009, se produce en Honduras el golpe de Estado Militar Multinacional; grave retroceso en las conquistas sociales y en los  procesos escabrosos de la democratización. Marchas multitudinarias de resistencia contra el golpe militar son reprimidas, mientras marchas minoritarias a favor del golpe son protegidas. El pueblo aprendió la protesta del caminar.

En el último quinquenio después del golpe más de cuarenta mil personas han sido asesinadas y los crímenes permanecen impunes. El narcotráfico ha sido el texto, el contexto y el pretexto para militarizar toda la sociedad y justificar la presencia del Comando Sur e incrementar las bases militares estadounidenses. Una guerra no declarada se instauró en forma progresiva. Se empobrecieron más los pobres y las capas medias sociales.

La corrupción legislativa y judicial aprobó leyes perversas como el trabajo horario, explotación minera, facilitación de la corrupción, la venta de Honduras (Marca de País) y la creación de las ciudades modelo (Zonas especiales de desarrollo).

El modelo extractivo minero, petrolero y agro exportador, monocultivos de  agro combustibles, transgénicos y el proceso de privatización de la economía se reflejen salarios mínimos injustos y  reducción de los gastos sociales del Estado en salud, educación y el incremento de los gastos militares lo cual acrecentó las condiciones paupérrimas de la vida y en consecuencia de la salud. La realidad miserable y corrupta fue gestora de la fragmentación social.

Un acontecimiento de corrupción estatal de más de 330 millones de dólares en el Instituto de Seguridad Social (IHSS), evento al cual se le atribuye la responsabilidad de la muerte de 3000 personas; situación que escandaliza la comunidad nacional e internacional y gesta a finales de mayo 2015 el “movimiento de los indignados” donde jóvenes hombres, mujeres se unen para simbolizar la protesta a través de las Marcha de las Antorchas cuyo movilización llega a ser  mas de un millón de personas en diferentes lugares del país para exigir la intervención de Comisión Internacional Contra la impunidad (CICI) y el juicio político a los gobernantes y al Ministerio Público.

La propuesta presidencial de un Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y a la Corrupción y un Diálogo Nacional son rechazados por el Movimiento de los Indignados quienes plantean la necesidad de la independencia que debe tener la CICI y consideran que el diálogo propuesto por el gobierno no es horizontal, ni participativo sino con agendas impuestas.

Ante este golpe artero a la salud del pueblo se va estructurando en el marco de la compleja realidad represiva y violación de los derechos humanos; ante la cual se desarrolla una Huelga de Hambre que se inicia el 22 de junio con dos jóvenes y culmina el 30 de julio del presente año con 18 héroes y heroínas. (No entrare en los detalles de esta gesta hermosa que será objeto posterior de un análisis más profundo).

“El corazón de los indignados” tomó como principio rector en la lucha contra la corrupción: “La verdad os hará libres”(Juan 8:32).

Recordaron el método de la “No violencia” de Gandhi al insistir en la verdad (Satyagraha) y en el amor como la fuerza más poderosa del mundo y con la sabiduría del realismo del Mahatma reflexionaron: “No se nos ocurriría pensar que el ratón es clemente por dejarse devorar por el gato”.

Nos invitaron a hacer memoria de las huelgas de hambre: indígenas, campesinas, obreras, garifunas, jueces, fiscales, estudiantiles; la huelga del Movimiento Cívico Cristiano que dirigía el Comité de Mujeres por la Paz Visitación Padilla presidido Alba de Mejía contra el Servicio Militar Obligatorio y la Huelga de Señora Elvia Zelaya Madre de Roger González que fue suspendida a los 23 días por la gravedad de Doña Elvia. Lloramos todos y todas de coraje e indignación porque el cuerpo de aquel mártir nunca apareció. Sin embargo el eco de la voz de Roger todavía se escucha en las marchas “Nos podrán quitar todo pero menos la alegría”.

Todas las almas y corazones indignados que participaron en la “Huelga de Hambre” contribuyeron sustancialmente a mover la conciencia de nuestro pueblo.

 

Indígenas Tolupanes

Seis hombres y una mujer bajaron de la Montaña para defender sus derechos ancestrales, segregados por el racismo y la explotación. Desalojados históricamente en forma violenta de sus tierras. Hace una década, la decapitación de un tolupan costaba 1000 lempiras. La tierra era para el ganado y no para los seres humanos. Algunas familias tuvieron que emigrar y el asesinato estaba la orden del día.

José María Pineda expreso durante la huelga: “Aguantar hambre para nosotros no significa nada porque lo hacemos todos los días, es mejor morir aquí, que nos mire todo el pueblo y no allá en nuestras tierras”.

 

Indígenas Lencas

Cristian Castro, Coordinador Indígena del Poder Popular de Intibuc y miembro de la Mesa de Indignados expresión genuina de la juventud lenca de la sangre de Lempira, luchadores por la defensa de los derechos territoriales de Honduras.

 

Plataforma Agraria del Aguan

Vitalino Álvarez, representante de la Plataforma Agraria del Aguan, perseguido, torturado, defensor de los derechos territoriales: luchador ejemplar de la unidad campesina.

 

Juventudes Indignadas

Aidé Paz, líder de las juventudes Indignadas de Progreso Yoro, defensora de los derechos humanos y la no exclusión de la educación y solidaria con la lucha de los estudiantes universitarios quienes por estar en contra de la privatización han sido objeto de criminalización de la protesta.

 

Pueblo Misquito

Nimilio Smith, defensor de los derechos del pueblo misquito avasallado por la explotación petrolera del imperio británico.

 

Defensor de los Derechos Humanos

Wilfredo Méndez, defensor auténtico de los derechos humanos, quien a igual que sus hermanos y hermanas huelguistas sacrificaron y han puesto sus vidas en riesgo. Méndez logró el apoyo en esta decisión personal de todas las organizaciones consecuentes con la lucha por los derechos humanos.

 

Desde luego todos y todas las participantes en la Huelga de Hambre desde su inicio hasta su finalización tanto los nombrados como los que no están incluidos en este artículo merecen nuestro respeto y admiración.

La Huelga de Hambre es la demostración del coraje de la protesta de privarse de alimentos para desafiar la irracionalidad y la deshumanización del sistema del poder.

La Huelga nos enseñó que la corrupción es síntoma de un sistema estructural histórico endógeno y exógeno que resulta de la articulación del poder oligárquico y capitalista transnacional al cual no le importa las consecuencias y el sufrimiento de los seres humanos.

Lo más relevante de esta huelga es: “La condena moral a la corrupción”. Este fenómeno inmoral no solo es financiero sino legislativo y jurídico, que penetra por todos los poros y estructuras del poder corporal de un Estado militarizado y subalterno al poder hegemónico internacional.

El alma solidaria de los huelguistas por los derechos humanos desafío al sistema al caminar frente a la Casa de Gobierno; por lo cual  fueron golpeados, torturados psicológicamente  por la fuerza policial y militar.

Ante la el deterioro de las condiciones de salud y el estrés ocasionado por las fuerzas represivas del Estado, tanto el Equipo solidario de derechos humanos, como el cuerpo médico y de terapeutas recomendaros la suspensión de la Huelga de Hambre.

Saludamos a nuestros héroes y heroínas que son valores éticos que han levantado la moral y la conciencia social por la justicia y dignidad de Honduras.