Indígenas mueren en defensa de su territorio, según informe

En 2015 más de tres personas fueron asesinadas a la semana en el mundo por defender su tierra, sus bosques y sus ríos, según un informe de Global Witness. Doce de esas muertes fueron de indígenas miskitos en el Caribe Norte nicaragüense.

indigenas-asesinados-defensa-tierra-nicaraguaEl informe titulado “En terreno peligroso” documenta 185 muertes ocurridas el año pasado por todo el mundo, en las que incluyen los casos de los indígenas nicaragüenses, tras la violencia provocada por la invasión de colonos a sus territorios.

Los casos a los que se refiere el informe se han registrado todos en comunidades de los territorios de Wangki Twi Tasba Raya y Wangki Li Aubra, para las cuales la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), estableció medidas cautelares, sin que el gobierno las haya acatado.

De los doce muertos, el informe se limita a referir un caso ocurrido a mediados de diciembre del 2015, cuando un grupo armado de colonos atacó la comunidad La Esperanza, en Wangki Twi Tasba Raya, donde raptaron a tres comunitarios y horas más tarde, asesinaron a los indígenas Rey Müller y Kent Disman Ernesto e hirieron a otros tres. “Se teme que los tres hombres secuestrados hayan muerto”, señala el informe de Global Witness.

El informe supone que la cifra de muertos en general sea mayor, pero aún así considera “la cifra anual de víctimas mortales más alta jamás registrada”, pues representa un aumento del 59 por ciento respecto a 2014.

Entre las principales causas de estos asesinatos se encontraban la minería, con 42 casos; la agroindustria, con 20 muertes; la tala, 15 muertos, y los proyectos hidroeléctricos, 15 muertos.

“En terreno peligroso” destaca también la situación cada vez peor que viven los pueblos indígenas de Colombia y Nicaragua, cuyas tierras y recursos naturales están siendo saqueados por poderosos intereses políticos y empresariales. En el Caribe nicaragüense han dejado también unos tres mil indígenas desplazados.

 

Impacto ambiental

Lottie Cunningham, directora de Cejudhcan, explicó que a la violencia que sufren las comunidades, también destaca el impacto ambiental que causan los colonos en el bosque y contaminación de los ríos donde ellos toman agua. Sin embargo, por el riesgo que significa no han tenido capacidad de hacer un estudio de ese impacto ambiental.

Como parte de la propaganda electoral, el gobierno ha intentado ofrecerles préstamos a los comunitarios para gallinas y cerdos, pero estos señalan que en qué terrenos los dejarán, si sus territorios están invadidos, dijo Cunningham.

Fuente: La Prensa