Conflicto y desarrollo

mercado-indigena-chichicastenango-guatemala“Trabajemos juntos, hombro con hombro, pie con pie” dijo Felipe Bosch al finalizar su discurso en Enade 2016, citando palabras de Tomás Calvo, principal de la Alcaldía Indígena de Chichicastenango, uno de los “indios permitidos” de los empresarios guatemaltecos.

Terminar con las palabras de Calvo fue significativo porque lo posicionó como el “indio bueno”, acomedido y deseoso de respaldar las propuestas de las elites, diferenciándolo de los indios “conflictivos y defensivos”, esos que dicen NO a la minería en sus territorios y demandan un sistema de jurisdicción indígena.

Los comentarios racistas y alarmistas de Bosch suman al hecho de que la elite –la que define qué es “desarrollo” pero rehúsa a tomar responsabilidad por el estado del país, prefiere culpar a la corrupción o a la “conflictividad”– vive en una burbuja de privilegios basada en la explotación histórica de la mano de obra indígena y en la expropiación de sus territorios, por eso, jamás permitirán la distribución de la riqueza que dicen anhelar. Esto lo evidenció el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2015-2016: Más allá del conflicto, luchas por el bienestar, presentado el mismo día que la conferencia del Enade.

Las conclusiones del informe dejan en evidencia la hipocresía de la elite y de Fundesa. El informe indica que Alta Verapaz es de los departamentos con más hidroeléctricas pero donde menor cobertura eléctrica hay. ¿Cuántos miembros de Fundesa –incluido Bosch cuya familia es propietaria de Multi-Inversiones, el conglomerado más grandes del país– no son dueños de hidroeléctricas en ese departamento? ¿Cómo demandar “ciudades intermedias” cuando mantienen a una población literalmente a obscuras?

El informe suma más datos a la pobreza de Guatemala, la cual ha aumentado y golpea principalmente a la población indígena e indica una reducción de la clase media. Además, señala que el modelo económico impulsado en la última década no se ha traducido en avances al desarrollo humano porque el 80.37 por ciento de la población es incapaz de cubrir sus gastos básicos. Dato inaceptable en un país que dice buscar el desarrollo.

Tras la presentación del Informe y aunque no lo digan, en Guatemala, el mayor promotor de conflictividad y divisionismo es la propia oligarquía.

Fuente: El Periódico de Guatemala