Pronunciamiento: Mujeres chiapanecas en defensa de la vida

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PRONUNCIAMIENTO

Las mujeres del Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER/Chiapas) saludamos a la Asamblea de Mujeres, Pueblos y Organizaciones en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio y por la Participación de las Mujeres en la Toma de Decisiones.

El MAPDER/Chiapas somos un movimiento integrado por Comités, Colectivos, Organizaciones, Frentes y luchas de diferentes estados del país que resistimos al modelo extractivo y a la imposición de la construcción de presas de abastecimiento de agua e hidroeléctricas; en el estado de Chiapas también a la minería, los monocultivos, transgénicos y proyectos REDD, es decir a todos aquellos proyectos que dan muerte a nuestra tierra y proyecto de vida. Juntos y juntas denunciamos los desplazamientos forzado, la contaminación y explotación de nuestros bienes naturales, la violación a nuestro derecho al agua, la alimentación, la salud y la criminalización de la protesta de la protesta social, también construimos alternativas dignas para no seguir bajo las lógicas de este sistema. En Chiapas compartimos espacio de trabajo con la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA).

Las mujeres de las diferentes organizaciones que conformamos el MAPDER/REMA reconocemos la importancia de encontrarnos con otras, concientizarnos juntas, solidarizarnos con nuestra situación y buscar alternativas para una mejor vida.

En algunos espacios de reflexión hemos coincidido en que la imposición de proyectos nos ha traído enfermedades, conflictos intercomunitarios, persecuciones, presos/as políticos y asesinatos. En muchas ocasiones hemos sido desplazadas al defender nuestra madre tierra y nuestro territorio. Esta lucha no ha sido sencilla, como mujeres nos reponemos todos los días a los ataques de este sistema: la sobrecarga de trabajo en el hogar, el cuidado de los hijos e hijas, el trabajo de campo o asalariado, aunado a los programas sociales que buscan disminuir nuestra fuerza política así como los conflictos familiares que incrementan por la falta de compresión de nuestro rol en los movimientos.

Cuando luchamos también hay miedo, cansancio o desgaste emocional y la mayoría del tiempo se nos discrimina o menosprecia en la toma de decisiones de nuestra organización, aunque seamos las que estamos al frente, poniendo el cuerpo, la mente y el corazón; además soportamos que hay mayor abuso de la fuerza pública para limitar nuestra participación y formas de represión especiales para perseguirnos y castigarnos porque este mundo machista cree que las mujeres tenemos menos derecho a expresarnos y participar en las decisiones que determinan nuestro futuro.

Sin embargo, también el camino de resistencia nos ha hecho abrir los ojos, reconocer el valor que tenemos para defender lo nuestro y exigir nuestros derechos, nos hemos empoderado y tenemos esperanza. Nosotras valoramos que la defensa de nuestro territorio nos ha dado la oportunidad de vincularnos con otras personas, reconocer nuestras raíces, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir, a perder el miedo, a expresarnos, compartir, reconocer las prioridades en la vida, vivir intensamente.

Vemos que las mujeres estamos ayudando que el pueblo alce la voz, aportamos en lo familiar, comunitario y hasta en la lucha internacional con experiencias de vida, ideas, propuestas, con nuestra fortaleza. El conocimiento que tenemos acerca del cuidado de la madre tierra y la visión integral de sus ciclos, y por lo tanto de los procesos de la vida colaboran en esta labor de darle valor a la tierra y a concientizar a más personas sobre la defensa de los bienes naturales. Creemos además, que tenemos un aporte muy importante en la capacidad de diálogo, de escucha y de atención tanto a los procesos políticos como a los emocionales.

Aún cuando participamos en la defensa de la tierra, en la resistencia contra la privatización del agua y la energía y luchamos por un mundo más incluyente nuestra voz sigue siendo invisibilidad, por lo que debemos trabajar juntas para fortalecernos y transformar las relaciones y todo sistema de opresión, además de crear estrategias que nos ayuden a enfrentar el aumento de violencia ejercida hacia nosotras, erradicar los feminicidios, las desapariciones, los desplazamientos; pero también todo acto de machismo contra nosotras en las familias, la comunidad y nuestras organizaciones.

Las mujeres del MAPDER y de la REMA coincidimos que debemos partir del autocuidado, amar y proteger nuestro cuerpo y las emociones de la misma manera y con la misma fuerza que los hacemos por los demás, buscar juntas mayor capacitación y formación política para desarrollar todavía más habilidades políticas y organizativas que ayuden a contrarrestar el privilegio que tienen los hombres para aprender y desarrollarse en los espacios públicos, aprender a delegar tareas, repartir las cargas de trabajo equitativamente: cambiar nuestras relaciones desde la preparación de los alimentos hasta la participación de los bloqueos, marchas o mítines. Compartir experiencias entre nosotras, solidarizarnos con las mujeres de otras comunidades y promover la unidad y solidaridad, y resistir contra los proyectos asistenciales que del Banco Mundial, esto para alzar la voz para defender a otras defensoras y defender la vida y el futuro de nuestras comunidades.

Agradecemos la invitación a este espacio y saludamos a cada una de las luchas que representamos, estamos seguras que juntas lograremos que los ríos fluyan siempre, que los bosques y las montañas florezcan y que nuestras relaciones sean justas para todos y todas.

¡Ríos para la Vida, NO para la Muerte!
¡Agua para la vida, no para las empresas!
¡Vida Sí, Mina No!