Gustavo Castro recibe el premio “Justicia Visionaria” 2017

Traducción del artículo escrito originalmente en inglés por Beverly Bell, coordinadora de la asociación estadounidense Other Worlds con sede en Oakland, California, que promueve y apoya alternativas orientadas hacia la justicia económica, política, social y ambiental – A 16 de enero del 2017

Por ser extraordinariamente valiente a pesar de una vida en constante peligro, por trabajar incansablemente a nombre de la Madre Tierra y de las comunidades campesinas, por soñar y promover durante décadas alternativas sistémicas, Other Worlds designa a Gustavo Castro Soto ganador del Premio “Justicia Visionaria” 2017.

Gustavo Castro Soto es un defensor extraordinario de las tierras, los ríos, la agricultura tradicional y las comunidades en resistencia en Mesoamérica. El coordinador, líder intelectual y escritor mexicano ha estado en primera línea en la lucha contra el cambio climático, las represas, la deforestación y la minería. También ha sido un líder en el combate a las causas subyacentes de la extracción: el capital trasnacional y sus servidores: el gobierno nacional, las corporaciones multinacionales y el gobierno de Estados Unidos.

 

Incitador y creador de cambio

Gustavo creó Otros Mundos A.C. / Amigos de la Tierra México en el 2007. Bajo su coordinación, Otros Mundos A.C. se volvió un actor central de la defensa ambiental en México y Mesoamérica. La asociación acompaña a pueblos organizados afectados y sus aliados en sus campañas sobre el agua, la energía, la crisis climática, entre otras problemáticas. También educa, conecta y moviliza a activistas y abogados a través del mundo por una acción efectiva a favor de las alternativas económicas y ambientales.

Gustavo es una extensión eléctrica – solar –  generando y conectando corrientes a lo largo y ancho de la región. Fundó y coordinó numerosos movimientos sociales en México y Latinoamérica para construir el poder de la gente unida. A parte de Otros Mundos A.C., Gustavo co-fundó Other Worlds; el Movimiento Mesoamericano contra el Modelo extractivo Minero (M4); la Red Latinoamericana contra Represas (REDLAR); el Movimiento mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER); la Red mexicana de Afectados por la Minería (REMA); la Escuela Popular Agua y Energía (EPAE); Red de sistemas familiares alternativos sustentables (RESISTE); y la Convergencia de los Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA).

Anteriormente, Gustavo había co-creado y coordinado el Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria A.C. (CIEPAC). Ha participado en el comité de coordinación de las campañas World Bank Bonds Boycott (Boycot de los bonos del Banco Mundial) y Yes to Life, No to IFIs (Sí a la Vida, no a las IFIs – Instituciones Financieras Internacionales). Ha sido miembro del comité director del Centro por la Justicia Económica, entre otras colaboraciones.

 

Víctima, sobreviviente y buscador de justicia

Amigo íntimo y colega de Berta Cáceres desde hace unos veinte años, Gustavo, por una combinación de circunstancias, se encontraba en la casa de la hondureña indígena lenca la noche en la que fue asesinada. El 3 de marzo del 2016, justo después de medianoche, Gustavo recibió un balazo en la mano y la oreja y escapó a más balazos al fingir su muerte. Abrazó a Berta cuando estaba muriendo. 
Siendo el único testigo del crimen, Gustavo pasó el mes de marzo como preso político del gobierno de Honduras, oscilando entre la detención y un refugio muy inseguro en la Embajada Mexicana. Fue víctima de tortura psicológica y física.

Gustavo dice que era su destino estar presente la noche en la que mataron a Berta, porque de no haber sido así, el crimen hubiera sido “perfecto”. Al gobierno de Honduras le gustaría mucho callar a Gustavo, quien podría desvelar el sistema de impunidad del gobierno, la oligarquía hondureña y la compañía hidroeléctrica contra la que luchaba Berta.

No será silenciado. Aunque Gustavo nunca ha podido volver a su casa en Chiapas, aunque él y su familia viven escondidos en el exilio, aunque el gobierno ha desaparecido todas las pruebas que él y la familia de Berta habían recolectado durante seis meses, él sigue buscando justicia a través de denuncias penales que interpone contra el gobierno hondureño. A pesar del peligro, sigue tomando la palabra en público, en medios y en encuentros en viarias partes del mundo, para denunciar al gobierno y exigir rendición de cuentas.

 

Analista de los movimientos sociales

Como sociólogo, Gustavo ha producido varios manuales analizando los impactos de la globalización neoliberal y del extractivismo, y explorado modelos y prácticas diferentes. Gustavo ha asesorado innumerables estudiantes, mientras ha alentado a la academia a que se involucre más socialmente y se vuelva más útil.

No pasa sus días conversando con la elite académica de izquierda, sino más bien con pueblos campesino/as e indígenas en montañas y comunidades. Su principal enfoque es la educación popular, para asegurarse que las personas afectadas tengan la información y la capacidad de comprensión que necesitan para ser actores del cambio.

El el refrigerador de la casa de Gustavo, está pegado un dibujo de él con una computadora en lugar de su cabeza, realizado por su pareja Nieves Capote, ilustradora para movimientos sociales.

 

Agente de compasión y bondad

Otro dibujo representando fielmente a Gustavo podría ser uno de él con un corazón en lugar de su cabeza.

A lo largo de las décadas de los 1980 y 1990, Gustavo trabajó con las personas con menos recursos y más violentadas del sur de México y de Guatemala. Durante varios años, trabajó en campamentos de refugiados guatemaltecos quienes habían cruzado la frontera mexicana en busca de un asilo durante la guerra. Luego trabajó con comunidades mexicanas indígenas afectadas por la violencia de Estado que surgió en contra del levantamiento zapatista. Fue un actor clave en las negociaciones por la Paz dentro de la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI) creada por el Obispo de Chiapas Samuel Ruíz, a partir del 1994.

Gustavo es apreciado por los movimientos sociales de América Latina, y no solo por su capacidad de organización política y su inteligencia estratégica. Su actitud a favor del “Unidos podemos hacerlo” y su amable sonrisa atrae a la gente hacia lo que en el caso contrario sería su liderazgo. Gustavo puede tan fácilmente alentar a una multitud a que actúe como hacer reír una sala con su humor. Siempre invita a sus amigos a comer o a quedarse en su casa, donde queda estrechamente rodeado por su familia a quien adora. Tiene a amigos y admiradores en todo el mundo.

Other Worlds y su equipo estamos orgullosos de tener a Gustavo como co-fundador, presidente del comité directivo, co-conspirador y profesor.

Fuente: Otros Mundos Chiapas