Investigadores británicos aseguran que la minería y los diques pueden causar terremotos

La actividad humana supone sólo el detonante. También influyen las perforaciones para obtener energía geotérmica y las armas nucleares

La explotación minera o la construcción de grandes embalses son las actividades humanas que más influyen a la hora de que se desencadene un terremoto, según una investigación publicada en las “Seismological Research Letters”.

Además, en los últimos años también es notable la influencia del fracking (fractura hidráulica) en la actividad sísmica, señala el equipo de expertos liderado por Miles Wilson, de la universidad británica de Durham.

Aunque en la mayoría de casos la actividad humana sólo causa sacudidas relativamente ligeras, en otros las consecuencias pueden llegar a generar potentes sismos. Así sucedió en China, cuando la construcción de una presa desencadenó un terremoto de magnitud 7,9, apuntan. Aunque en estos casos, la actividad humana supone sólo el detonante.

Wilson y su equipo han puesto en marcha la base de datos de libre acceso “HiQuake”, una actualización de otra ya existente. La iniciativa fue iniciada y cofinanciada por la gasística y petrolera neerlandesa Nederlandse Aardolie Maatschappij y en él reúnen todo tipo de artículos, revistas, informes de congresos o noticias relacionadas con el tema.

Actualmente, la base de datos da cuenta de 730 proyectos que causaron actividad sísmica.

No obstante, los investigadores creen que la cifra de terremotos ocurridos por intervención del hombre es mayor, sólo que en muchos casos no se tuvo en cuenta o no hubo repercusión.

Además de las causas ya mencionadas, entre las causas no naturales de los sismos figuran las perforaciones para obtener energía geotérmica, la construcción de rascacielos o la explosión de armas nucleares. De hecho, los ensayos nucleares realizados por Corea del Norte son detectados en el extranjero a causa de las sacudidas sísmicas que ocasionan.

“Toda actividad humana que añade o elimina masa influye en las fuerzas que interactúan en la corteza terrestre”, afirma Wilson. “Por tanto, no debería sorprendernos que la tierra reaccione a estas alteraciones. Y, a veces, la reacción puede ser un terremoto”.

Su objetivo con la creación de esta base de datos es, sobre todo, entender mejor la relación causa-consecuencia de la actividad humana en los movimientos sísmicos y poder valorar mejor los potenciales peligros en el futuro.

No obstante, reconocen que la base de datos tiene sus limitaciones científicas, pues hay informaciones de hace unos 150 años difícilmente contrastables y se incluyen, sin excepción, todos los terremotos supuestamente causados por el hombre.

Por eso, señalan, su deseo es que sea el usuario de la base de datos quien saque sus conclusiones sobre los riesgos que entraña la actividad humana.

Fuente: Los Andes