Salud colectiva y daño psicosocial en las familias de la comunidad de Tsuntsuim

Conclusiones

  • La Cordillera del Cóndor es un área de altísima biodiversidad y territorio ancestral de pueblos indígenas shuar. En ella varios proyectos mineros de cobre y oro de gran escala se desarrollan, empresas mineras esta vez chinas son quienes operan las concesiones. Sin importar la enorme producción de desechos, el uso y contaminación de agua y energía, conociendo que los pasivos sociales y ambientales que generarán con la explotación minera resultarán mucho más grandes que los posibles beneficios económicos, el Estado ha insistido en promover esta actividad. Los pueblos indígenas y campesinos conocen muy bien esta relación, por eso se oponen a la minería a cielo abierto en sus tierras y territorios.
  • Ecuador ha gestado propuestas ejemplares para el resto del mundo, como el reconocimiento de los derechos de la naturaleza, el Sumak Kawsay, el Derecho a la Resistencia o la propuesta de dejar el petróleo en el subsuelo en el Yasuní. Sin embargo, ninguna de estas propuestas se ha cumplido, y permanece apenas como retórica de los documentos del Estado. En este sentido, el pueblo indígena Shuar nos sigue convocando con su lucha para evitar que se desarrollen proyectos mineros en áreas frágiles, de biodiversidad como es la Cordillera del Cóndor, en defensa del Sumak Kawsay. Esta lucha lejos de ser reconocida, premiada y alentada, ha sido castigada con incursiones militares, estados de excepción, restricción de derechos fundamentales, prisión a indígenas y campesinos y una recompensa de 50 mil dólares que está generando señalamientos y división comunitaria. Sobre todo, sostenemos la esperanza de que se haga justicia con el Pueblo de las Cascadas Sagradas que sigue llamándonos en defensa de la naturaleza.
  • En la Cordillera del Cóndor también se ha agredido a las mujeres que fueron desalojadas con sus niños en brazos, mujeres que actualmente asumen la reconstrucción comunitaria luego de la intervención militar en sus comunidades, en ausencia de sus hijos, esposos, hermanos, padres. Los hombres de la comunidad todavía viven escondidos en la selva por los señalamientos que existen, en medio de un territorio constantemente vigilado y controlado tanto por la empresa minera como por la fuerza policial y militar.
  • El estudio de caso de la comunidad de Tsuntsuim demuestra las afectaciones que el extractivismo minero tiene en personas y comunidades concretas. El derecho de las familias y la comunidad a mantener su cultura y la expresión de la misma en la cotidianidad y en la producción de los medios de subsistencia, no es considerado al momento de decidir sobre proyectos extractivistas. Por el contrario, se evidencia la imposición de una racionalidad distinta, ajustada a la exacerbación de la producción y del consumo, que se ha repetido a lo largo de la historia de colonización y cuyas consecuencias contradicen los mandatos constitucionales y la construcción del Sumak Kawsay.
  • El informe devela afecciones en los tres niveles de la complejidad en salud, el nivel general (contextos histórico-territoriales), el nivel particular (modos de vida comunitarios) y el nivel singular (familias y personas).
  • El control del territorio, terrestre y aéreo, violenta varios derechos individuales y colectivos esenciales. El derecho a la libre movilidad, el derecho a la vivienda, a una naturaleza libre de contaminación, el derecho a la autodeterminación de los pueblos y comunidades. En la práctica cotidiana, las familias de Tsuntsuim viven en un estado de sitio, los controles militares registran quienes ingresan y salen, deciden quienes pueden pasar y quienes no, realizan sobrevuelos permanentes con drones y helicópteros, para amedrentar a la población y reiterar en su dominio y presencia.
  • El control del territorio también ha limitado sobremanera la posibilidad de las familias a contar con alimento: varias mujeres de la comunidad denuncian que sus cultivos fueron quemados y enterrados, las alternativas alimentarias se reducen a algo de verde y yuca, sin sal, sin aceite, cocinados únicamente en
    agua no segura.
  • La judicialización contra los hombres de las comunidades ha generado graves impactos familiares que recaen de manera especial en las mujeres. Los impactos afectivos y el sufrimiento por los acontecimientos vividos se ven además incrementado por los cambios en sus vidas, asumiendo sobrecargas en sus trabajos y siendo ellas las cuidadoras de sus hijos y el único sustento del hogar.
  • Los procesos de ocupación, despojo y militarización del territorio trastocan las cinco dimensiones del modo de vida de las comunidades: los modelos productivos, en tanto las economías pequeño-productivas se ven afectadas; la reproducción social, en tanto la organización del cuidado y crianza de la vida empieza a determinarse también en función de la persecución, la criminalización y la violencia política; el consumo de alimentos, de agua, de salud son sometidos; la organización social es afectada desde su tejido en tanto se persigue a los dirigentes indígenas y se amedrenta a la población; finalmente las relaciones con la naturaleza se ven alteradas por las imposición de metabolismos industriales en detrimento de la cosmovisión shuar que entiende a la naturaleza como madre tierra y sostiene unas relaciones armónicas y circulares con ella.
  • La situación de salud de las personas y las familias tanto física como psicosocial es dramática. Solamente un 45% (de las Niñas, Niños y Adolescentes NNA -0 a 19 años-) presentan peso normal, el 46% presentan peso bajo para la edad y un 43% presenta talla baja para la edad (desnutrición crónica. Evidencia que en las historias clínicas y en la observación fue corroborada, pues por ejemplo la gran mayoría de niños, niñas y adolescentes duerme con hambre, en su decir “no tiene que comer” y han reducido su alimentación a dos productos: la yuca y el plátano (constatado mediante observación directa y testimonios). Esta situación más allá de cualquier necesidad de precisión metodológica en el estudio del estado nutricional es suficiente evidencia para considerarla como una EMERGENCIA alimentaria y por tanto generar y movilizar ayuda humanitaria inmediata.
  • La presencia de pediculosis (B850) en el 30%, y escabiosis (B86) en el 21% de menores de 15 años, acompañados de un 15% de piodermitis (L303) es la consecuencia lógica del hacinamiento, la falta de recursos básicos como agua y jabón para la higiene personal y “el despojo” sufrido en sus hogares.
  • Las infecciones respiratorias moderadas están afectando al 26% de menores de 10 años (11 de los 43 Niños/as), siendo más frecuente en niños/as de 2 a 4 años de edad (5 de los 11 casos), existiendo además un 16% de infecciones respiratorias leves en el mismo grupo de edad (menores de 10 años).
  • Los signos y síntomas como expresión de la afectación psico-afectiva se encuentran en el 42% de las personas mayores a 10 años y se presentan como “depresión”, cefaleas, gastralgias, lumbalgias, dolores musculares, temblores y taquicardia, síntomas que refieren no se habían presentado anteriormente.
  • Los dibujos de los niños y niñas se caracterizan por la pobreza en los detalles, por los rostros tristes, por la ausencia de extremidades y los tamaños muy pequeños de cada uno de los miembros de la familia que en la mayoría de los casos ocupan un reducido espacio del papel. Los dibujos no tienen piso y en general se realizan en el lado izquierdo de la hoja, en el pasado. Se refleja nostalgia por la unidad familiar, temor, ausencia de miembros de la familia, violencia intrafamiliar.
  • La mayoría de niños dibuja a su comunidad, Tsuntsuim, sin personas, sin animales y sin fauna; parecen representar un pueblo fantasma donde la vida es casi nula, lo que evidencia el profundo sentimiento de tristeza y sufrimiento. Los dibujos que incorporan personas los hacen en el margen izquierdo de la hoja, correspondiente al pasado, el futuro está vacío. Las casas se dibujan sin detalles, sin puertas ni ventanas o con puertas y ventanas cerradas, los dibujos son muy simples, el trazo es débil, evidencian la hostilidad que perciben del medio exterior y su temor hacia el mundo.

Al momento de la redacción de este informe, en junio de 2017, los militares continúan vigilando y controlando el ingreso de personas a la comunidad a través del puesto militar que mantienen activo en la comunidad de Nankints, previo a Tsuntsuim y donde está instalada junto al puesto militar la empresa minera china ExplorCobres SA (EXSA). La lista de personas a ser judicializadas se ha convertido en el principal instrumento de control y disciplinamiento, la vida de la comunidad gira en torno a la lista, los miedos, las expectativas, la organización cotidiana, los sueños.