Pueblo de Azacualpa en pie para defender su cementerio resistiendo su destrucción total de parte de la minera canadiense Aura Minerals

Con garrote en la mano, Floresmira López (de Azacualpa, La Unión, Copan) obligó a los forenses – trabajando a favor de la minera Canadiense Aura Minerals (y MINOSA, su subsidiaria) – a que depositaran de nuevo los restos de su padre en la tumba. Aura Minerals/MINOSA exhumó el cuerpo de su padre Celeo Villanueva Rodriguez, sin el consentimiendo de ella, sus hermanas y un hermano.

Se teme más represión del Estado hondureno, a favor de la minera Canadiense Aura Minerals, apoyado directamente por el gobierno de Canadá.

Aura Minerals, empresa canadiense en Honduras, desentierra a 89 cadáveres para obtener aun más oro

Por Grahame Russell, 18 de febrero de 2018

Mientras que militares y policías hondureños asesinaban a más de 40 personas durante las protestas en contra de las elecciones robadas el 27 de noviembre de 2017, Aura Minerals y MINOSA (la empresa subsidiaria de ésta en Honduras) han desenterrado al menos 89 cadáveres, empleando actos de coerción y pagando a familias que viven en la pobreza por el “derecho” de trasladar a sus muertos.

En varias ocasiones, Aura Minerals/MINOSA han desenterrado “los cadáveres equivocados”, es decir, aquellos que pertenecen a familias que siguen oponiéndose a la profanación y destrucción del cementerio de 200 años de antigüedad, y al traslado de sus muertos – a pesar del amedrentamiento y la represión de soldados, policías y miembros de la seguridad de la empresa.

Con el apoyo de autoridades e inversores canadienses y del gobierno y las fuerzas armadas hondureñas, el día 5 de setiembre de 2017, Aura Minerals / MINOSA empezó con el proceso grotesco y depravado de intentar despejar este lugar sagrado. Vea el videoclip aquí.

“La historia detrás del reportaje: lo que Aura Minerals no quiso que viéramos en Azacualpa”
Aquí, se presenta un documental de 4 minutos (en ingles) en que Maggie Padlewska registra la manera en que la empresa, los soldados y la policía intentaron evitar que una delegación de canadienses visite la mina y el cementerio de Azacualpa en 2016.

Este intento de destruir el cementerio de Azacualpa ocurre después de años de funcionamiento de esta mina de oro a tajo abierto que filtra cianuro que provoca: múltiples daños a la salud, la deforestación, la contaminación del aire y del agua, el agotamiento y la  destrucción de la economía local, además de la represión y la criminalización de los miembros de la comunidad.  Muchos de estos miembros de la comunidad participan activamente en el Comité Ambiental de Azacualpa, documentando y protestando estos daños y violaciones.

¿Pretenden la destrucción del pueblo de Azacualpa?
La mayoría de miembros de la comunidad no sólo desean poner fin a la destrucción de su cementerio – tienen cientos de seres queridos enterrados allí – sino que saben que Aura Minerals busca más que sólo el oro que yace debajo del cementerio. Esta empresa también quiere el oro que existe al otro lado del cementerio, subiendo la cuesta de la montaña, es decir, el mismo pueblo de Azacualpa que queda a unos pocos kilómetros más allá.

¿Clamor?
¿Hasta qué tan grotesco y dañino tendrá que mostrarse la minería de origen canadiense, antes de que digan ¡basta! los políticos, los medios de comunicación, los inversores y la industria en Canadá? En nombre de los muertos y los vivos en Azacualpa, compartan esta información con familiares, amigos, los medios de comunicación, los políticos que los representan, etc. para poder dar a conocer la manera en que las empresas canadienses trabajan en otros países.

Continuarán estos abusos – incluso la profanación de los muertos – hasta que la población de los países de origen de empresas mineras – Canadá en este caso – responsabilice a estas empresas, a los inversores y sus gobiernos, y exija que rindan cuentas en lo legal y lo político, por los daños al medio ambiente, por la violación a los derechos humanos y la represión causada por la minería.

Fuente: Rigths Action