“El Hambre le declara la guerra al Estado Necropolítico Imperial”

Por Juan Almendarez Bonilla
10 de octubre del 2018

 

“En Honduras, donde no hace mucho tiempo había una gran cantidad de refugiados, el flujo de refugiados comenzó a aumentar después de que un golpe de Estado militar expulsara al Gobierno elegido democráticamente, el Gobierno de Zelaya, algo que fue condenado por todos los países de la región y del mundo, con la excepción habitual del presidente Obama. Hillary Clinton se negó a calificarlo como un golpe militar, porque eso hubiera significado terminar con la ayuda militar a la junta, que EE. UU. continuó proporcionando. Siempre existió una represión severa y muchas atrocidades, pero tras el golpe todo se aumentó rápidamente. Honduras se convirtió en el lugar con los mayores índices de homicidios del mundo, y los refugiados comenzaron a huir. Las supuestas elecciones fueron reconocidas como una burla por casi todo el mundo, excepto por Estados Unidos. Esencialmente lo que está diciendo el presidente Trump es: Destruiremos sus países, los masacraremos, impondremos regímenes brutales, pero si intentan salir, no vengan aquí, porque Estados Unidos está lleno.” -Noam Chomsky

 

Propósito

El propósito de este ensayo es señalar dos aspectos de la realidad que tienen relación con la migración, el primero que se refiere a comunidades campesinas, indígenas y garífunas, que tienen apego a los territorios y que aspiran a defender sus espacios sociales y políticos frente a la acumulación capitalista por desposesión; por otro lado un nuevo fenómeno en Honduras que son las migraciones masivas, colectivas de sectores que no aguantan las condiciones de explotación y desigualdad social en el campo y que migran a las ciudades para emigrar principalmente a Estados Unidos de América. De esta manera ubicamos esta problemática en el marco geopolítico de ocupación militar estadounidense de Honduras.