Querida Ana Paula…

No tenemos palabras para manifestar la angustia que nos ha generado la noticia de tu partida tan inesperada y tan imprevisible. Todavía no lo creemos, y nos hace pensar que la vida es injusta con las personas que nos arrebata así de golpe, al igual que las de tus compañeros; Ana Velásquez, Daniel Tuc y Sally O´Neill.

Desde que te conocimos, supimos que tu convicción fue estar totalmente inmiscuida con la defensa de las mujeres y hombres de los pueblos. Tu misión en la vida era darles rostro a las luchas que entre todos emprendíamos y de las cuales fuiste coparticipe en su construcción y sostenimiento.

Sin ti, habría sido imposible para REMA y el M4 haber alcanzado lo que hoy somos como referente de lucha en México y Latinoamérica. Nos enseñaste que debíamos luchar contra la megaminería tomando como prioridad los daños a la salud y no al medio ambiente, como anteriormente suponíamos.

Tu amor para con nosotros y con los pueblos, lo hacías valer de forma tajante tanto en nuestras reuniones de trabajo como en las estratégicas, a las cuales entrabas tal cual significaste siempre para cada uno de los que te conocimos como hermana, amiga, cómplice y compañera fraterna y solidaria.

Nos imponías respeto, credibilidad, amor. Nos impulsabas para continuar pensando y planeando a futuro, Nos forzabas a no dejar de hacer análisis político desde la lucha de los pueblos. Te hiciste referente de las luchas de todas y todos nosotros, y nunca diste un paso ni de lado ni atrás en las problemáticas que nos abruman en México y Centroamérica.

Te queremos decir que nos dejas el corazón lleno de ti misma, igual de grande que nos lo dejaron Berta Cáceres, Bety Cariño y Rosy Govela, con quienes, sin lugar a dudas, ya estarán planeando, cómo seguir acompañándonos desde tu nueva trinchera.

Cómo no llorarte en esta triste despedida que nos traes de golpe. Es imposible. Pero sin duda tu sonrisa eterna y tus ojos suspicaces nos darán fuerza para recrearte y seguir adelante.

Cómo olvidar tu significado para las luchas, tus abrazos para las y los compañeros con quienes las compartiste, tus quejas y sentires desde el alma para tus carnalitos y carnalitas cuando platicamos sobre las cosas mundanas de la vida, tu amor por la vida para con quienes nos lo compartiste.

A tu mamá, a tu papá, a tu hermana, a tus sobrinos, a tu cuñado, a tu pareja, a tus compañeros de la fundación global para los derechos humanos les abrazamos con todas nuestras fuerzas. Al mismo tiempo, les queremos decir que su dolor esperemos transite pronto, porque Ana, estamos seguros quiere vernos seguir adelante, con la cara en alto y disfrutando lo que hacemos tal como ella lo hizo. Hoy todas y todos perdimos a una hija, una hermana, una amiga, una compañera una mujer valiosa para todas y todos. Hoy los pueblos que se han enterado también la recordaron y nos mandan sus condolencias y solidaridad en estos momentos complejos y dolorosos.

Ana querida te vamos a extrañar muchísimo… Labraste tu propia historia y te hiciste imprescindible en nuestra vida. Nos dejas aliento y espíritu el cual nos seguirá acompañando por siempre.

Querida Ana, tu paso por el universo horizontal concluyó, ahora lleva tu energía y corazón al Mictlán, al universo horizontal. Seguro serás muy bien reciba y ahí mismo también te harás referente.

Entrañablemente, tus Hermanas y Hermanos de REMA y del M4.

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