Nuestros Principios

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DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS Movimiento Mesoamericano contra el Modelo extractivo Minero -M4-

PREÁMBULO
El modelo extractivo minero es el megaproyecto de mayor impacto territorial y de avasallamiento de derechos humanos, de acaparamiento de tierras y destrucción de la Madre Tierra. En este sentido el presente conjunto de principios describe un amplio y profundo proyecto ético-político cuyo objetivo es orientar la construcción de un movimiento social global para fortalecer las luchas y organizaciones que combaten con él. Para ello, apoyamos la defensa de la vida, la tierra y territorios, resistiendo a proyectos contrarios a los intereses de los pueblos. Animamos a la construcción de procesos autonómicos y de autoderminación porque creemos que de esa manera se reconoce y respeta la cosmovisión y dignidad de los pueblos así como se garantiza la armonía con el entorno.

Por ello, las luchas y organizaciones del M4 asumimos:

Principio 1. Compartimos una concepción del mundo y de la naturaleza como Madre Tierra y reivindicamos la necesidad de respetarla para con ello convertirnos en seres humanos con relevancia moral y política.

Principio 2. La sustentabilidad es lo que permite la totalidad de la vida y es para nosotros un asunto de interacción en convivencia y armonía entre las sociedades y la naturaleza. Para hacer posible una vida sustentable necesitamos crear y apoyar paradigmas y modelos económicos y políticos contrarios a la reproducción, acumulación y centralización del capital que, al operar bajo la lógica del “tener el poder es tener la razón”, favorece la extracción irracional e irresponsable de los bienes comunes naturales en nuestros territorios, colocándonos en situaciones de vulnerabilidad.

Principio 3. Junto a los agravios hacia la naturaleza, nos ocupa aquello que los antecede pues sabemos que la desigualdad, los desequilibrios de poder y el neocolonialismo en la sociedad son la causa fundamental de la destrucción del territorio y la sobreexplotación de los bienes comunes naturales.

Principio 4. Rechazamos las injusticias socioambientales que ocasionan las mineras a su paso: nos oponemos a la militarización de nuestros territorios, a las violaciones a los derechos humanos, al debilitamiento del tejido social, a la división de comunidades, a los atentados contra la integridad física y emocional de defensores y luchadores de derechos humanos, a la criminalización de la protesta y la coercion de la libertad de expresión; a la contaminación de la tierra, el agua y el aire, a la erosión y desertificación de los suelos, a la pérdida de soberanía alimentaria, de biodiversidad y del paisaje; a las altísimas contribuciones al cambio climático, las afecciones a la salud y los empleos precarios; al falso desarrollo y a la injerencia de las mineras en las decisiones políticas y económicas.

Principio 5. Imaginamos pueblos y comunidades donde la gente pueda realizar su potencial más alto garantizando sus necesidades básicas y aumentando sus opciones vitales basándose en la confianza de que su entorno es un lugar seguro, educativo, libre y espiritualmente satisfactorio en el que vivir y donde la comunidad ética incluya, en un sentido amplio, a toda la naturaleza.

Principio 6. Creemos que un verdadero progreso social estaría mediado por la humanización de las condiciones de trabajo, viviendas dignas y distribución igualitaria de las riquezas; calidad educativa y adecuación de sus planes de estudio a las distintas realidades existentes; una seguridad social efectiva y la concepción integral de la salud entendida no solo como la ausencia de enfermedad sino también como la garantía de las condiciones individuales y colectivas que la hacen posible (alimentación sana, agua limpia, suficiente y accesible, etc).

Principio 7. Aspiramos a un modelo de sociedad basado en la vida digna sustentado por normas, valores, reglas, comportamientos y políticas que promuevan la democratización y participación de los pueblos en la toma de decisiones, el empoderamiento personal y comunitario, la realización de los derechos humanos, la reducción de la violencia, la sustentabilidad de las actividades productivas, el final de las desigualdades de género, el desarrollo cultural, científico y la creatividad artística; y que mantenga una relación con los minerales basada en las necesidades humanas y no en función del mercado, los intereses especulativos y financieros, las ganancias o la guerra.

Principio 8. El M4 y sus organizaciones actuamos fundamentalmente inspirados por la idea de que el poder para decidir reside en las propias personas. Esta convicción es para nosotros indispensable para asegurar que el control sobre los territorios y la reproducción de la vida, con patrones que deriven de normas ambientales y culturalmente apropiadas, no queden subordinados a autorizaciones técnicas o a la voluntad de los operadores jurídicos, políticos y/o económicos.

Principio 9. Estamos convencidos y convencidas de la necesidad de construir una sociedad alerta y movilizada que nos permita revigorizar la democracia, contar con organizaciones sociales fuertes e independientes que aporten los esfuerzos de transformación de la sociedad y ofrezcan espacios apropiados para que las luchas contra el modelo extractivo minero germinen.

Principio 10. Trabajamos para construir espacios colectivos adecuados que estimulen el surgimiento de un vínculo identitario fuerte que, más allá de nuestras luchas concretas, nos articulen en torno al Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero – M4-. Mantenemos una estrecha solidaridad entre los miembros del M4, así como también con comunidades afectadas por el modelo extractivo minero en cualquier parte del mundo.

Principio 11. Creemos que son nuestras acciones colectivas las que expresan nuestra voluntad común. Bajo esta lógica, el M4 se concibe como un instrumento para fortalecer, nunca sustituir, a las luchas concretas.

Principio 12. El M4 privilegia en su accionar continuo la prevención contra los proyectos mineros ya sean a cielo abierto, subterráneos, hidráulicos o por pozos de perforación; metálicos o no metálicos. Y para ello avanzamos en la declaración de territorios libres del Modelo Extractivo Minero.

Principio 13. Consideramos que bajo el actual sistema capitalista y de acumulación no existe la “minería verde”, “sustentable”, “socialmente responsable”, “ecológica” o “limpia”. En comparación con otras expresiones políticas que aspiran a atemperar los efectos nocivos que produce este modelo de desarrollo, el M4 es contundente y señala que ¡De Panamá a Canadá la minería no va!