Guatemala: Comunicado de la Central de Organizaciones Indígenas y Campesinas Ch’orti’ Nuevo Día

Contexto histórico y político del pueblo Ch’orti’ en Guatemala

El pueblo Ch’orti’, ubicado principalmente en el oriente de Guatemala, forma parte de la gran nación maya que ha resistido durante siglos la invasión, el despojo territorial y la imposición de modelos económicos ajenos a su cosmovisión. Desde la colonia hasta la actualidad, la historia de los Ch’orti’ está marcada por la lucha por la tierra, la defensa de sus recursos naturales y la afirmación de su identidad como pueblos originarios.

En las últimas décadas, el avance de proyectos extractivos, hidroeléctricos y agroindustriales ha intensificado los conflictos socioambientales. Empresas nacionales y transnacionales, en alianza con sectores políticos y económicos, han impulsado concesiones sobre territorios indígenas sin consulta previa, libre e informada, vulnerando derechos reconocidos tanto en la legislación guatemalteca como en tratados internacionales.

En este contexto, la Central de Organizaciones Indígenas y Campesinas Ch’orti’ Nuevo Día emerge como un actor fundamental en la articulación comunitaria, la defensa del territorio y la construcción de alternativas basadas en la autonomía, la justicia social y el respeto a la Madre Tierra.

La Central Ch’orti’ Nuevo Día: organización, demanda y resistencia

La Central de Organizaciones Indígenas y Campesinas Ch’orti’ Nuevo Día agrupa comunidades, liderazgos y autoridades ancestrales que se organizan para enfrentar un sistema que, históricamente, ha intentado invisibilizar sus derechos. Su trabajo se centra en la defensa del territorio, el fortalecimiento de la identidad cultural, la soberanía alimentaria, y la exigencia de justicia ante la criminalización de defensores y defensoras de derechos humanos.

Sus comunicados públicos suelen denunciar el abuso de poder de autoridades estatales aliadas con intereses empresariales, la imposición de proyectos que afectan ríos, bosques y tierras comunales, así como las estrategias de miedo que incluyen amenazas, desalojos y persecución judicial. Frente a ello, la Central reafirma el derecho de los pueblos indígenas a decidir sobre su propio modelo de desarrollo y a participar de manera efectiva en las decisiones que les afectan.

Esta organización se nutre de la experiencia cotidiana de las comunidades: asambleas, consultas comunitarias, procesos de formación política y jurídica, y articulación con otros movimientos indígenas y campesinos de Guatemala y de Mesoamérica.

Defensa del territorio y de los bienes naturales

Uno de los ejes más importantes de la acción del movimiento Ch’orti’ Nuevo Día es la defensa integral del territorio. Para el pueblo Ch’orti’, el territorio no es solamente un espacio físico, sino un tejido de relaciones espirituales, culturales y comunitarias que sostienen la vida. Los ríos, montañas y bosques son considerados seres vivos con los que se establece una relación de respeto y reciprocidad.

La expansión de proyectos extractivos, especialmente la minería metálica y la explotación de canteras, ha generado impactos ambientales severos: contaminación de fuentes de agua, destrucción de suelos agrícolas, pérdida de biodiversidad y afectación de sitios sagrados. Asimismo, la instalación de hidroeléctricas y monocultivos contribuye al acaparamiento de tierras y al desplazamiento de comunidades, profundizando la pobreza y la desigualdad.

Ante esta situación, las comunidades Ch’orti’ articuladas en Nuevo Día realizan acciones de resistencia pacífica: plantones, marchas, consultas comunitarias, denuncias nacionales e internacionales, y propuestas de modelos de desarrollo alternativos basados en la agroecología, el respeto a los ciclos naturales y la economía comunitaria.

Criminalización de defensores y defensoras del pueblo Ch’orti’

La respuesta del Estado y de los grupos de poder ante la organización comunitaria ha sido, con frecuencia, la criminalización. Líderes indígenas y campesinos han enfrentado órdenes de captura, detenciones arbitrarias y campañas de difamación en medios de comunicación por el simple hecho de defender su territorio y sus derechos colectivos.

La Central de Organizaciones Indígenas y Campesinas Ch’orti’ Nuevo Día ha denunciado reiteradamente el uso del sistema de justicia como instrumento de intimidación. Se les acusa de delitos como usurpación agravada, atentado o asociación ilícita, aun cuando sus acciones se enmarcan en el ejercicio legítimo de derechos reconocidos por la Constitución de Guatemala y por el Convenio 169 de la OIT.

Estos procesos judiciales no solo buscan castigar a líderes específicos, sino sembrar miedo entre las comunidades y frenar la organización colectiva. Sin embargo, la solidaridad entre pueblos, el acompañamiento de organizaciones de derechos humanos y la visibilización internacional de los casos han permitido importantes victorias legales y políticas.

Derechos colectivos y marcos legales internacionales

La lucha del pueblo Ch’orti’ y de la Central Nuevo Día se sostiene también en un sólido marco jurídico nacional e internacional que reconoce los derechos de los pueblos indígenas. Entre estos instrumentos se encuentran el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Estos marcos normativos consagran el derecho a la libre determinación, al territorio, a la consulta previa, libre e informada y a la protección de sus prácticas culturales y espirituales. También obligan a los Estados a garantizar la participación efectiva de los pueblos en las decisiones relativas a la explotación de recursos naturales en sus territorios.

No obstante, la brecha entre el reconocimiento formal y la realidad en el terreno sigue siendo profunda. El comunicado de la Central Ch’orti’ Nuevo Día pone de relieve esta contradicción: mientras sobre el papel se reconocen los derechos indígenas, en la práctica se siguen otorgando licencias y concesiones sin consulta, y se continúa violentando la autonomía comunitaria.

La cosmovisión Ch’orti’ y la defensa de la vida

Más allá de lo jurídico y lo político, la resistencia Ch’orti’ se nutre de una cosmovisión que coloca la vida en el centro. La Madre Tierra es vista como origen y sustento de la existencia, y su cuidado es un mandato espiritual y ético. La agricultura tradicional, el resguardo de semillas nativas, las ceremonias en sitios sagrados y la transmisión de la lengua y de la memoria histórica forman parte esencial de esta visión.

La Central Nuevo Día, en sus declaraciones, suele subrayar que la defensa del territorio es inseparable de la defensa de la cultura y de la dignidad del pueblo. Sin la tierra, se debilitan las formas de organización comunitaria, se pierden conocimientos ancestrales y se fractura el tejido social. Por eso, el comunicado conecta la lucha actual con una memoria larga de resistencia que se remonta a la invasión colonial y a los múltiples intentos de sometimiento del pueblo maya.

Unidad, solidaridad y construcción de alternativas

Uno de los mensajes centrales de la Central de Organizaciones Indígenas y Campesinas Ch’orti’ Nuevo Día es el llamado a la unidad entre pueblos y organizaciones. La articulación entre comunidades indígenas, campesinas, movimientos urbanos populares y organizaciones de derechos humanos se plantea como una condición clave para enfrentar el modelo extractivista.

La Central apuesta por la construcción de alternativas que fortalezcan la soberanía alimentaria, el cuidado del agua, la reforestación, la economía solidaria y la participación política desde abajo. Estas propuestas no se limitan a la resistencia frente a proyectos específicos, sino que apuntan a transformar las relaciones de poder y a replantear la relación sociedad-naturaleza desde la reciprocidad y el respeto.

En ese sentido, el comunicado no solo denuncia violaciones, sino que también reafirma el derecho de los pueblos a imaginar y construir otro futuro posible, uno en el que la vida comunitaria, la justicia y la diversidad cultural sean pilares del desarrollo.

Guatemala ante el desafío de reconocer a sus pueblos originarios

El caso del pueblo Ch’orti’ y de la Central Nuevo Día refleja un desafío más amplio para Guatemala: la necesidad de reconocer plenamente su carácter plurinacional, pluricultural y multilingüe. Este reconocimiento implica no solo reformas legales, sino cambios profundos en la manera en que se toman las decisiones sobre el territorio, los recursos naturales y las políticas públicas.

La persistencia de racismo estructural, la concentración de la tierra en pocas manos y la marginación histórica de las comunidades indígenas continúan generando conflictos y desigualdades. Frente a ello, los comunicados de las organizaciones indígenas y campesinas funcionan como una voz colectiva que interpela al Estado y a la sociedad en su conjunto, exigiendo justicia y respeto.

Avanzar hacia un país más justo implica escuchar estas voces, respetar sus formas de organización y asumir que la defensa del territorio indígena también es una defensa del patrimonio ambiental y cultural de toda la sociedad guatemalteca.

Conclusiones: dignidad, memoria y futuro para el pueblo Ch’orti’

La lucha del pueblo Ch’orti’ y de la Central de Organizaciones Indígenas y Campesinas Nuevo Día es, al mismo tiempo, una defensa de la memoria histórica y una apuesta por el futuro. En sus comunicados, esta organización recuerda que los procesos de despojo y violencia no son hechos aislados, sino parte de una larga continuidad de exclusión. Pero también muestra que la resistencia, la organización y la solidaridad son más fuertes que el miedo.

Reconocer y acompañar estas luchas significa comprender que los pueblos originarios no solo reclaman derechos, sino que ofrecen caminos alternativos frente a la crisis socioambiental global. Su insistencia en el cuidado de la Madre Tierra, en la vida comunitaria y en la dignidad humana resulta clave para imaginar sociedades más equitativas y sostenibles.

En Guatemala, la voz del pueblo Ch’orti’ Nuevo Día resuena como un llamado a detener el despojo, a erradicar la criminalización de quienes defienden la vida y a construir un país donde todos los pueblos sean reconocidos, respetados y libres para decidir sobre su propio destino.

En este contexto de defensa territorial y afirmación cultural del pueblo Ch’orti’, el tema del turismo y los hoteles en Guatemala adquiere una relevancia particular. Un modelo turístico verdaderamente responsable debería reconocer a las comunidades indígenas como protagonistas, respetar sus territorios y su cosmovisión, e integrar sus propuestas en lugar de imponer infraestructuras hoteleras que se construyen sobre tierras en disputa o en zonas ecológicamente frágiles. Así, los hoteles y demás servicios turísticos pueden transformarse en espacios de encuentro intercultural, donde las personas visitantes aprendan sobre la historia y la resistencia de los pueblos mayas, contribuyan a economías locales justas y participen en experiencias diseñadas con el consentimiento y la participación activa de las comunidades, en armonía con la Madre Tierra.