La alquimia de la corrupción. Bella Mesoamérica envenenada

“En la alquimia colonial y neocolonial,
el oro se transfigura en chatarra,
y los alimentos se convierten en veneno”
Eduardo Galeano
Las venas abiertas de America Latina

Por Juan Almendares

El título de este artículo “La alquimia de la corrupción”, a primera instancia, podrá parecer extraño; sin embargo, en el desarrollo veremos cómo se trata de comparar la visión alquímica precapitalista con la del mundo capitalista contemporáneo. La primera se centraba  en la búsqueda de un mundo incorruptible, tanto en lo material como en lo espiritual; lo cual  contrasta con la de la segunda, que está  fundamentada en la nueva teología que llamaremos  “ciencia  sin conciencia”,  donde lo fundamental es el pragmatismo  de  incrementar la tasa de ganancia y la acumulación histórica del capital, a expensas de la explotación y degradación humana y planetaria.

La alquimia es el saber  que precede a la ciencia química. Sin embargo tiene dos componentes: uno  experimental donde el laboratorio es la naturaleza misma y otro espiritual y filosófico. La palabra deriva del árabe “al kimiya o al khimiya” que comprende, el artículo “al” y el término “khimiya”, que significa “echar juntos” o “verter juntos”. Khimiya, dio lugar al   término “química” en español y de fonética similar en otros idiomas de uso contemporáneo.

Mientras la alquimia tiene un origen  milenario, la química no se desarrolla sino a partir del  siglo XVIII. A pesar de la antigüedad de la alquimia,  ésta protociencia continúa influyendo  en diversos campos del saber y de la práctica social  en el siglo  XXI. Tal es el caso de la moneda norteamericana el  dólar, en cuyo dorso aparece  el  triangulo equilátero, cuya influencia original es alquímica  (el ‘ojo divino’) y al lado de esta imagen triangular en el billete se destaca  la sentencia “In God We Trust” (En Dios confiamos). Desde luego  la relación  dólar y Dios no corresponde a la cosmovisión alquímica.

Tres fueron los objetivos fundamentales de los alquimistas: Primero la  transformación del   plomo y el hierro en oro. Segundo, crear una sustancia que fuera capaz de curar todas las enfermedades (panacea); y  tercero: Descubrir el elixir de la inmortalidad.

La transmutación de metales  en oro y el descubrimiento  de la panacea universal simbolizaban el pasar  desde un estado desnaturalizado, imperfecto, enfermo, corruptible y pasajero hacia un estado perfecto, sano, incorruptible y eterno. La idea alquímica de la piedra filosofal era  la clave misteriosa que permitía alcanzar  la inmortalidad  de la vida.

Los alquimistas  basaron sus ideas  en el  principio filosófico  “todo es uno, uno es todo” y lo representaron con el  símbolo de la serpiente mordiéndose la cola. A este símbolo le llamaron ourobouros.

Ourobouros, (Martín–Guaregua 2008) representa la serpiente  con su cola en su boca, devorándose continuamente a sí misma; sin embargo en regeneración permanente. Es  la unidad de todo lo material y espiritual, que puede cambiar de forma pero nunca desaparecer. Es el eterno retorno de los ciclos  de la vida,  destrucción,  muerte  y la creación donde  lo que da origen a las cosas nunca desaparece.  Esta representación alquimista  existía en forma semejante con algunas diferencias en los egipcios, griegos y culturas indígenas.

En la cultura maya se consideraba que el ser no estaba separado de la realidad o la naturaleza. Los seres humanos eran parte de si mismo y de una totalidad única.

Con gran precisión matemática, astronómica y arquitectónica construyeron la pirámide de Chichen Itzáen, o Pirámide de Kukulcán, en  México, que tiene 365 escalones que corresponden al total de días del año.

Luis Arochi (y Lupita Arochi) en su libro La Pirámide de Kukulcán y su Simbolismo Solar, describen sus experiencias sobre el efecto Serpiente que ocurre dos veces al año  durante el equinoccio del otoño y el de la primavera, estaciones durante las cuales se observa, mediante el efecto luminoso del contraste  de la luz y  sombra,  se proyecta la imagen del cuerpo de una serpiente  en una de las caras de la pirámide que desciende de la cima hasta la base para terminar alumbrando la gran cabeza de la serpiente que esta construida en la base de la pirámide. (Chichén Itzá “ARQUEOASTRONOMÍA”)

El equinoccio, del latín “noche igual”, sucede sólo dos veces al año,
el 21 de marzo y el 23 de septiembre, cuando la noche y el día
tienen igual duración en todo el planeta, ya que el sol está en el exacto cenit.

Kukulcán es uno de los principales dioses de los mayas, representado por una serpiente emplumada, y que los toltecas llamaban Quetzalcóatl.

Quetzalcóatl se compone de quetzal, es decir, «ave de plumaje precioso», y cóatl, que significa «serpiente»,  y da origen al término coate, «hermano». Entre otros significados “divina dualidad”, “femenino y masculino”, “pecado y perfección”, “movimiento y quietud”.

En la visión cristiana la serpiente es considerada como un animal astuto, instigador del pecado, o bien un ser sabio. Ha sido venerada por diversas culturas como un animal sagrado y representa el poder y la sabiduría Para los mayas era  la serpiente cascabel, los amazonas veneraban la anaconda, los  budistas la cobra y los babilónicos el pitón.

La medicina no es ajena a la influencia alquimista. El caduceo, símbolo médico, está representado  por la serpiente. Existen dos caduceos: el Bastón de Esculapio y el de Mercurio.

La vara de Esculapio aparece 800 a.n.e. Es un tronco, en cuyo extremo  nudoso se enrosca una serpiente cuya cabeza queda separada y erguida, rodeada por  un racimo de uvas.  El nudo representa las dificultades del trabajo en  la medicina. La vara es símbolo de poder, las uvas representan el vino. En la proximidad de la vara existen  dos ramas: la de la izquierda es el laurel y la de la derecha, el roble. El nudo indica las dificultades en la medicina. La vara es símbolo de poder.  El roble era el árbol sagrado y resistente. El laurel,  el árbol de la inmortalidad y la victoria.  (Gutiérrez, L. V.,  Pérez, A. M. y   Saavedra M, 2004)

Caduceo Del Mercurio

El símbolo  representa,   según  la leyenda griega, la sabiduría terapéutica de Esculapio, que  aprendió de las serpientes. Cuando Esculapio trató con buenos resultados a Glauco, quien sufría de una grave herida, apareció en ese momento  una serpiente y Esculapio la mató con su vara. Otra serpiente que entró al aposento de Glauco llevaba en su boca unas hierbas con las que revivió a la culebra  muerta,  al colocarlas las plantas  en la boca de ésta última. El símbolo de Esculapio es usado por la Organización Mundial de la Salud desde su fundación en  1947.

Mercurio es considerado el dios de los mercados, patrón del comercio y del juego de dados. Tiene un eje con dos serpientes enroscadas al bastón y en su parte superior dos alas. Su color brilla como el oro. Es el símbolo del poder económico. En el siglo XVI, el impresor alemán Froeben usó el caduceo como sello distintivo de su empresa; los marinos adornaron los barcos mercantes con este símbolo. El caduceo de Mercurio en el presente se ha convertido  en  símbolo del comercio. (Rillo, A.,G 2008)

El caduceo de Mercurio se comenzó a usar como emblema de la Medicina cuando  Sir William Butts, médico del rey Enrique VII de Inglaterra lo puso en su escudo nobiliario; tres siglos después, la empresa de libros médicos JSM Churchill lo empleó como distintivo. En 1856, el Servicio del Hospital de Marina de los Estados Unidos utilizó el caduceo de Mercurio  para significar el carácter “no combatiente” de la clase médica.

No obstante del uso de los dos símbolos del Caduceo Médico, ya sea por error o por concepción diferente,  el servicio de la medicina y su practica social  no es un error; por el contrario la realidad nos enseña que el caduceo Mercurio simboliza  la medicina en el sistema capitalista y el de Esculapio más bien representa el sentido humanista o  socialista del sistema de salud.
En contraste con la visión alquimista, la concepción y práctica capitalista está basada en  la  economía y tecnología donde lo fundamental es transmutar el hierro, el plomo y otros metales y metaloides en armas de guerra. Tal es el caso del plomo que se extraen en la Mesoamérica  y regresa transformado en balas que penetran y matan a los propios trabajadores y luchadoras que laboran en las industrias extractivas mineras o bien viven en las comunidades indígenas y campesinas  defendiendo sus territorios invadidos por la mundialización del capital articulado a las oligarquías locales.

La serpiente de la alquimia colonial y neocolonial se puede simbolizar como una serpiente que se come a sí misma a partir de la cola donde estamos  ubicados nosotros y nosotras (la periferia) sin permitirnos regenerarnos. Sin embargo el proceso devorador termina con la autofagia destructiva que domina sobre los procesos creativos, con la consecuente destrucción de la Madre  Tierra.

La alquimia neocolonial corrupta  está generada por el incremento de  la acumulación histórica del capital,  la biotecnología invasiva: transgénicos, nanotecnología  minería, monocultivos, agrocombustibles,  guerra  y los cambios climáticos que causan severos daños a la salud y amenazan la destrucción del planeta.

(Continuará)

 

Bibliografía

-Martín–Guaregua, N, UAM–I–Departamento de Química, y Joaquín Pérez–Pariente, Instituto de Catálisis y Petroleoquímica–CSIC, Madrid. “La alquimia, precursora de la química moderna”, Materiales Avanzados,  Núm. 11, 9-16, 2008.

-Chichén Itzá “ ARQUEOASTRONOMÍA”, arqueoastronomia.wordpress.com/chichen-itza .

-Gutiérrez, L. V.,  Pérez, A. M. y   Saavedra M, “Origen y evolución del símbolo de la Medicina” Educ Med Super 2004;18(2).

-Rillo, A.,G El origen griego del caduceo: Esculapio, Colombia Médica On-line version ISSN 1657-9534Colomb. Med. vol.39 no.4 Cali Oct./Dec. 2008.