La ley Goldcorp

Por Alejandra Marroquín Rey Rosa

Hace algunas semanas supimos que vinieron del Canadá algunos personajes relacionados estrechamente con Goldcorp. Goldcorp es la casa matriz de Montana Explotadora, esa empresa extractiva que nos llena de publicidad y resalta que Guatemala progresa gracias a ella. En ningún anuncio menciona –por supuesto– los graves problemas sociales que ha generado aquí…

Vinieron los canadienses, fueron a la mina en Sipacapa, fueron al Congreso y a la Casa Presidencial. Seguramente también se juntaron con los Ministros de Ambiente y de Energía y Minas. Nos contaron desde Canadá que estas gentes venían a armar la nueva ley de minería; no extraña, así operan.

Unas semanas más tarde, el MEM presenta su nueva propuesta de ley. Propuesta que aseguran haber socializado y consultado con todos los sectores. Cosa rara entonces que ni el presidente de la Gremial de Industrias extractivas, Mario Marroquín, supiera de la misma. No digamos las comunidades y los ecologistas.

Yo no he visto la nueva propuesta, pero una de las criticas que leí es que siguen ignorando el tema de las consultas. Y el Estado sigue, cínicamente, sin querer escuchar la voz de las mayorías, y obstinándose cual niño berrinchudo. Aunque esto haya generado ya mucha violencia. Otro punto es el tema de los daños al ambiente: cómo, cuándo y quién los paga. Delicadísimo, y peor cuando tenemos una Ministra de Ambiente que de tan inútil e incompetente se vuelve útil, pero para las mineras. Uno de los puntos más importantes en este tema es el cierre de las minas. La denuncia de Calas es fuerte en este sentido: dice que están haciendo una maraña de mentiras…

Luego las benditas regalías, eterno caballito de batalla. ¿Será que siguen dejando a la buena voluntad de las mineras este pago? No me extrañaría. Hay que averiguar cuánto dejaron de pagar “voluntariamente” hace unos días, cuando bajó unos lenes el oro…

Pero en ningún lado leí yo algo sobre el tema del agua. Este es un punto importantísimo cuando se aplica hidrometalurgia para la separación de los metales. La cantidad de agua que se utiliza y contamina por hora es inmoral, sobre todo en un país donde tantos guatemaltecos no tienen acceso a agua limpia.

El tema es básico porque no solo es la contaminación sino el agotamiento del recurso. En Chile y otros países mineros hay zonas enteras que se han quedado sin el vital líquido después de algunos años de explotación minera. ¡Se agota! Y la que queda está absolutamente contaminada

Con todo lo que está pasando, el miedo es que las autoridades aprovechen el descalabro que hay en el país para que esta ley pase y pocos lo noten. Como los cambios a la Carta Magna, donde por supuesto los hay relacionados con la explotación de nuestros recursos naturales…

Yo espero que los funcionarios se iluminen y aborden el tema con respeto y capacidad de entendimiento. ¿Podremos creer en milagros?

 

Fuente: Siglo 21