Cuando tiemblan los Derechos: extractivismo y criminalización en América Latina

extractivismo-y-criminalizacion-ocmalCAPÍTULO UNO

1. SITUACIÓN DE DEFENSORAS Y DEFENSORES DE DERECHOS HUMANOS Y DE LA NATURALEZA

En América Latina se ha visto desde inicios de los años ‘90 un incremento significativo de la inversión extranjera en el ámbito de las industrias extractivas. La mayoría de las grandes compañías mineras provienen de América del Norte, en particular de Canadá, pero muchas compañías de extracción de gas y petróleo que operan actualmente en la región son originarias de Europa. Las Instituciones Financieras Internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Corporación Financiera Internacional han facilitado créditos a las exportaciones y garantías de inversión para permitir que estas compañías puedan operar. Los bancos europeos también han jugado un papel significativo en la financiación de las operaciones extractivas.

Este crecimiento de las operaciones extractivas en América Latina se debe principalmente a la dependencia de las economías y sociedades de los países industrializados y la acelerada industrialización de los recursos naturales del planeta, provenientes desde más allá de sus propias fronteras, provocando una fuerte presión sobre ecosistemas frágiles y sobre comunidades ubicadas en tierras proveedoras de tales recursos.

También es cada vez más evidente la recreación de las estrategias del capitalismo para obtenerdichas materias primas de donde fuere, con intervenciones de diversa índole: desde invasiones hasta penetración ideológica, pasando por golpes de Estado y procesos autoritarios en los países proveedores de recursos naturales, en todo el planeta.

Vemos que en la actualidad la estrategia de los países industrializados para asegurarse el acceso a los recursos naturales no se ha modificado. Las intervenciones en el Medio Oriente y el norte de África son una muestra de la sed inacabable de materias primas y combustibles fósiles que incentiva conflictos internos y procesos de desestabilización de sistemas de gobiernos con el fin de asegurar la hegemonía sobre los recursos y combustibles que esos territorios contienen y sin los cuales el mundo capitalista no subsistiría.

Las intervenciones e invasiones en América Latina han sido analizadas y documentadas ampliamente hasta el más reciente golpe de Estado vivido en la región, el mismo que afecta hasta el día de hoy la institucionalidad democrática de Honduras y a su población, vulnerable pero en gran medida organizada. Lo que más llama la atención en este golpe de Estado fue el temprano reconocimiento del régimen de facto por parte del gobierno de Canadá, poniendo en evidencia su interés por los minerales hondureños en medio de un proceso de creciente crítica a los riesgos de la minería que amenazaba con reformar la Ley Minera y que evidentemente afectaría los intereses de las empresas canadienses operando en ese país. En síntesis, muy poco han cambiado los métodos intervencionistas de los países ricos respecto a proyectos emancipadores de los pueblosdel sur.

La imposición del modelo extractivista en América Latina ha ido variando su forma y rostro sinalterar su funcionalidad principal como proveedor de recursos naturales seguros y baratos.

Si en un momento fueron las invasiones directas, éstas fueron reemplazadas por dictaduras militares a las que les sucedieron gobiernos y sistemas económicos neoliberales criollos integrados en los mercados internacionales bajo el sueño de la globalización y sus promesas de la generación de beneficios para toda la población.

Más tarde, a la luz de los fracasados experimentos neoliberales de economías frágiles abiertas a los mercados internacionales que llevaron a los países de la región a una creciente dependencia de las corporaciones transnacionales en el manejo de los recursos naturales, se generaron procesos de resistencia y exigencias políticas de cambio.

(…)

Descargar publicación completa .pdf

 

Fuente: OCMAL