Panorama de la actuación de las empresas transnacionales sobre América Latina

Saberes de la dominación

Panorama de las empresas transnacionales en América Latina

Agenda de investigación

 

geopolitica

El intento de aprehender el conflicto social contemporáneo demanda el estudio de los principales sujetos sociales que lo animan. El tema que abordamos en este trabajo concierne la acción de las empresas transnacionales en nuestros países desde dos perspectivas: enunciar algunos de los terrenos de combate a esta presencia, planteados por las resistencias sociales en nuestro continente, y ubicar los territorios y las actividades más atractivas para estas empresas.

La aproximación que hemos elegido para tratar un tema tan vasto destaca las manifestaciones de la acción de las empresas transnacionales, medidas a través de las inversiones extranjeras y del comportamiento de las empresas más importantes instaladas en la región, así como también plantea ciertos aspectos de la acción de las empresas que son relevantes para los movimientos sociales que confrontan a dichos agentes. Ello nos conduce a formular una agenda de investigación que aborde las estrategias de estas empresas desde una perspectiva sectorial, tratando los contenidos concretos de los saberes e los dominadores. En ese sentido, este trabajo constituye un primer paso para conocer la acción de las transnacionales desde la mirada del conflicto social.

A manera de introducción, queremos destacar dos cuestiones acerca de la empresa transnacional. En primer lugar, en la línea marcada por Marx en sus análisis sobre la centralización y concentración de capital, es preciso establecer el papel crucial de estos actores en la economía mundial en tanto han logrado una altísima concentración de poder: poder económico, financiero, tecnológico y, por supuesto, político. Como indicación de este poder, constatamos que en el marco de la economía mundial, sólo los estados (y en particular los de las potencias capitalistas) pueden equipararse a las empresas transnacionales en cuanto acumulación de poder y capacidad de acción.

En este nivel, vale la pena remarcar que si bien la acción de las grandes corporaciones no tiene el alcance de la de los estados metropolitanos, en cambio, las empresas tienen una mayor flexibilidad y rapidez en la acción. Ello porque las mediaciones a través de las cuales se construye y ejerce el poder de los estados son mucho más densas (y temporalmente más lentas) que los sistemas altamente jerarquizados de las empresas: estas se han organizado siguiendo el modelo militar donde las decisiones estratégicas deben concentrarse en un pequeño número de personas en la cima (o en el centro) de toda la organización empresarial. En segundo lugar, es importante establecer las líneas generales del conflicto entre empresas transnacionales y resistencias sociales.

En ese sentido, nuestro punto de partida refiere los saberes mediante los cuales las empresas construyen su poder. Uno de los principales procesos que posibilitan la concentración de poder es la formulación de estrategias complejas por parte de las empresas. En tanto “conciencia del capital”, la alta gerencia y los grandes inversionistas ejercen una influencia decisiva en la conformación de las estrategias empresariales y, por esa vía, influyen poderosamente en las evoluciones económicas y sociales locales y globales. En ese sentido, consideramos que las estrategias de las empresas transnacionales inciden directamente en las configuraciones sociales de la economía mundial y aún con mayor fuerza en los espacios dependientes. Las estrategias empresariales constituyen el proyecto de sociedad del gran capital: ellas proponen una configuración del mundo adaptada a las necesidades de la rentabilidad de los grandes capitales.

Frente a estos saberes de los dominadores, es preciso elaborar la crítica de la acción de los dominadores. Una de las tareas de las resistencias sociales y del pensamiento crítico consiste en refutar los argumentos que defienden el papel de las empresas transnacionales en tanto agentes modernizadores y portadores de la eficiencia. Las teorías convencionales sostienen que la razón de ser de las grandes empresas es la “corrección de las fallas del mercado”: a través de sus organizaciones complejas y la movilización de enormes masas de recursos, estas empresas economizan gastos, permiten realizar transacciones que, efectuadas por otros agentes o empresas de menor tamaño, serían mucho más costosas o simplemente no podrían hacerse.

Esta crítica del papel de las empresas transnacionales no es sencilla: en el contexto del capitalismo dependiente de nuestros países, la presencia de estas empresas implica mejoras puntuales en la condición de sus trabajadores y ciertos aumentos de la actividad económica y de la productividad del trabajo. Buena parte de la crítica en este campo se contenta con evaluar el papel de las empresas transnacionales en nuestras sociedades analizando los procesos de privatización y de destrucción de empleos que implica su instalación, así como sus actividades depredadoras del medio ambiente. No obstante, desde la perspectiva de los pueblos y los movimientos sociales, no basta con señalar los procesos de devastación que supone la acción de las transnacionales, sino que es preciso formular alternativas viables frente a esta acción, como lo hacen los movimientos indígenas y campesinos en el dominio de la agricultura ecológica.

Otro aspecto fundamental de esta necesaria crítica es la relación entre Estado y empresas transnacionales. El fin del desarrollismo como paradigma de las políticas económicas en América Latina ha implicado el ascenso incontenible de las empresas transnacionales como principales agentes de la acumulación de capital en nuestra región. Desde fines de los años ochenta, hemos asistido a la inversión total de los términos en que estados y sociedades latinoamericanos se relacionan con esos poderosos agentes.

La idea del desarrollo endógeno, resultado de los pactos sociales surgidos de importantes movimientos sociales como la Revolución Mexicana y los distintos “populismos” de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, fue sustituida por estrategias de adaptación a las necesidades del capital extranjero, sea para garantizar el pago de la deuda externa, sea para “atraer” las inversiones extranjeras y favorecer los flujos comerciales internacionales.

Resulta fundamental trascender el nivel de crítica que ve al Estado como el único agente con capacidad para regular la actividad de las empresas transnacionales. Ante el cambio de actitud de los estados frente a las corporaciones gigantes, las resistencias sociales han comenzado a inventar sus propios medios de confrontar los poderes fácticos de esos agentes, yendo de las denuncias y campañas educativas a las acciones directas y la ocupación de instalaciones empresariales.

La primera parte del texto está dedicada a proponer algunos temas que consideramos centrales para conocer el comportamiento de las empresas transnacionales, destacando los saberes que les permiten construir su liderazgo en nuestras sociedades. En ese marco general, abordamos, en la segunda parte del texto, la presencia de las empresas transnacionales en América Latina. Se trata de establecer cuáles son las principales actividades y regiones en las que actúan, subrayando los casos donde los recursos naturales están implicados. Las conclusiones intentan ejemplificar nuestro abordaje del conflicto social, fundado en los saberes de los actores sociales.

 

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