Encíclica del Papa Francisco advierte de la destrucción del ambiente

cesta-logoEl pasado 18 de junio se dio a conocer la encíclica del Papa Francisco en el que hace un llamado a la gente a cambiar su estilo de vida y atender los aspectos éticos y de justicia en torno a la destrucción del ambiente del cual dependemos todos. El Papa dijo que de no atender a las causas como la eliminación de combustibles fósiles y cambiarlas por energías renovables, vamos a enfrentar graves consecuencias antes que finalice este siglo.

El papa asegura que en el cambio climático debe atenderse la deuda ecológica, ya que los poderosos han emitido la mayoría de gases de efecto invernadero y los que menos han contribuido a causar la crisis están sufriendo las mayores consecuencias. De esta manera el Pontífice se une a una larga lista de movimientos sociales ambientales, juveniles, laborales, y pueblos indígenas que dedican sus esfuerzos por reducir el impacto del cambio climático en los territorios.

CESTA ha sido una de las organizaciones y voces que en El Salvador se han pronunciado para denunciar falsas soluciones a la crisis climática y es sumamente alentador que el máximo jerarca católico advierte también de los peligros de poner “fe ciega” en las soluciones técnicas y la financiarización de la naturaleza a través de créditos de carbono.

De igual manera el Papa Francisco pide una autoridad mundial que se encargue de “la lucha contra la reducción de la contaminación y del desarrollo de los países y regiones pobres”. Pide a los países industrializados más importantes que actúen con urgencia, “las corporaciones sucias han abusado mucho de nuestro planeta nos han llevado al borde de la catástrofe ambiental y social.”

El documento no es la primera incursión del Papa Francisco en el debate sobre el clima. El pontífice elegido en 2013, ha señalado anteriormente su decepción con el fracaso para alcanzar un acuerdo global sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto de invernadero, reprendiendo a los negociadores del clima por tener “falta de coraje” durante las últimas conversaciones importantes celebradas en Lima, Perú.

Otro tema de importancia que destaca el Papa Francisco y que ha sido señalado por CESTA desde hace más de una década, es lo referente a los peligros sociales, económicos y ambientales de la agricultura industrial, como lo son los cultivos genéticamente modificados (OGM) y los pesticidas. “Estas son soluciones tecnológicas, que destruyen la agricultura agroecológica en pequeña escala y permiten a las grandes empresas controlar nuestras tierras y suministro de semillas”, dijo. En este apartado CESTA afirma que la solución real para alimentar al mundo y cuidar el planeta está en manos de productores de alimentos en pequeña escala con métodos agroecológicos.

La encíclica del Papa seguramente tendrá una lectura incómoda entre algunos políticos, empresarios, corporaciones y sectores que se han lucrado por muchos años con los bienes naturales. Para los movimientos ambientalista como CESTA Amigos de la Tierra, la encíclica del Papa da esperanza y fortalece la lucha por continuar trabajando en un nuevo sistema que respete a la naturaleza.

El Papa manifiesta: La Tierra está protestando por el mal que le estamos haciendo, debido al uso irresponsable y abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus dueños y dominadores, autorizados para saquearla.

La violencia que existe en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de la enfermedad que vemos en la Tierra, el agua, el aire y en los seres vivos.

De inmediato se deja claro, por otra parte, que a diferencia de las encíclicas anteriores, éste se dirige a todos, independientemente de la religión. “Ante el deterioro global del medio ambiente, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta”, escribió el Papa. “En esta encíclica, en especial me propongo entrar en discusión con todo el mundo con respecto a nuestra casa común.”

CESTA recomienda que esta encíclica debiera ser leída en todas las iglesias y el Presidente de la República debería instruir al Ministro de Educación que la lea en todas las escuelas y dependencias del gobierno. También sería buena idea que fuera leída en la Asamblea Legislativa en una sesión plenaria, tal vez así los Diputados y Diputadas aprenden algo y no se oponen a que el agua sea declarado un derecho humano, que de hecho también lo dijo el Papa en la encíclica.