Centrarse en cómo los individuos pueden detener el cambio climático es muy conveniente para las corporaciones

Por supuesto es moralmente bueno reducir tu huella, pero no desviemos nuestra atención de quien realmente tiene la culpa.

¿Qué se puede hacer para limitar el calentamiento global a 1,5º C? Una búsqueda rápida en internet ofrece una avalancha de consejos sobre cómo los individuos pueden cambiar su comportamiento. Usa el transporte público en lugar del coche, para viajes largos, mejor el tren que el avión. Come menos carne y más verduras, legumbres y cereales, y no te olvides de apagar la luz cuando salgas de la habitación o el agua mientras te enjabonas. Lo que se implica con esto es que la iniciativa para abordar el cambio climático recae en los individuos consumidores.

Pero ¿puede o debe realmente ser responsabilidad de los individuos limitar el calentamiento global? A juzgar por las apariencias, todos nosotros contribuimos al calentamiento global debido al efecto acumulativo de nuestras acciones.

Cambiando los patrones de consumo a gran escala podríamos ser capaces de influir en las empresas para que cambiasen sus patrones de producción por unos métodos más sostenibles. Algunos expertos han argumentado que todo el mundo (por lo menos aquellos que pueden permitírselo) tiene la obligación de limitar el calentamiento global, incluso si cada acción individual es insuficiente en sí misma para cambiar algo.

Sin embargo, hay por lo menos dos razones por las que es una equivocación hacer que la obligación de limitar el cambio climático recaiga sobre los individuos.

 

Los individuos están estadísticamente libres de culpa

El cambio climático es una amenaza a escala planetaria y, como tal, requiere reformas a escala planetaria, que solamente pueden ser implementados por los gobiernos del mundo. Los individuos pueden, como mucho, ser responsables de su propio comportamiento, pero los gobiernos tienen el poder de implementar legislación que obligue a la industria y a los individuos a actuar con sostenibilidad.

Aunque el poder de los consumidores es fuerte, esa fuerza se diluye si la comparamos con la de las corporaciones internacionales, y solamente los gobiernos tienen el poder de mantener esos intereses bajo control.

Normalmente, consideramos que los gobiernos tienen la obligación de proteger a los ciudadanos. Así que ¿por qué les permitimos eludir estas responsabilidades simplemente porque es más conveniente animar a la acción individual? Pedirles a los individuos que carguen con el peso del cambio climático desvía la responsabilidad de aquellos que se supone deben proteger hacia aquellos que deben ser protegidos. Antes de nada, necesitamos responsabilizar a nuestros gobiernos.

Un informe reciente encontró que solamente 100 empresas son responsables del 71% de las emisiones globales desde 1988, solo unas 25 corporaciones y entidades públicas fueron responsables de más de la mitad de las emisiones industriales globales en ese mismo periodo.

La mayoría de ellas son empresas productoras de carbón y petróleo e incluyen a ExxonMobil, Shell, BP, Chevron, Gazprom, y Saudí Aramco. China lidera el escenario internacional con el 14,3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, debido a su producción y consumo de carbón.

Si la industria de los combustibles fósiles y los países que son grandes contaminantes no son forzados a cambiar, estaremos en camino de elevar la temperatura media global en 4ºC para finales de siglo.

Si solo unas pocas empresas y países son responsables de tantas emisiones de gases de efecto invernadero, ¿por qué nuestra primera respuesta es culpar a los individuos por sus patrones de consumo? No debería de ser así –las empresas y los gobiernos necesitan responsabilizarse de frenar las emisiones industriales.

 

Los gobiernos y las industrias deberían liderar

En lugar de depender de llamamientos a la virtud individual, ¿qué se puede hacer para responsabilizar a los gobiernos y a la industria?

Los gobiernos tienen el poder de promulgar leyes que puedan regular a la industria, para que se mantenga dentro de los límites sostenibles de emisiones y para que se adhiera a los estándares de protección medioambiental.

Los gobiernos deberían hacer que la generación de energía renovable, de fuentes como paneles solares y turbinas de viento, fuese asequible para todos los consumidores a través de ayudas. El transporte público barato y de bajo impacto de carbono debería reemplazar a los medios de transporte altamente contaminantes como los aviones y los coches.

Los países ricos y las grandes industrias deben hacer más para apoyar y empoderar a los países más pobres para que mitiguen y se adapten al cambio climático.

Todo esto no quiere decir que los individuos no puedan o deban hacer todo lo que esté en su mano para cambiar su comportamiento en lo que sea posible. Cada pequeña contribución cuenta, y las investigaciones muestran que limitar el consumo de carne puede ser un paso efectivo. El tema es que no hacerlo no debería considerarse como moralmente censurable.

En particular, los individuos que viven en países pobres, que no han contribuido en nada al cambio climático, merecen el mayor apoyo y la menor culpa. No son ni los autores principales del calentamiento global ni los que tienen el poder de promulgar los cambios estructurales necesarios para limitarlo, que supondrían responsabilizar a las grandes industrias.

Aunque puede que los individuos tengan un papel que jugar, hacer un llamamiento a las virtudes individuales para enfrentarnos al cambio climático es parecido a culpar a la víctima, porque desvía la culpa de aquellos que deberían actuar hacia aquellos que con más probabilidad se verán afectados por el cambio climático. Un acercamiento más justo y más efectivo sería responsabilizar de sus acciones a aquellos que son culpables del cambio climático.

Fuente: Rebelión