Declaración de la Agencia Municipal de Río Ostuta: defensa pacífica del territorio frente a los proyectos eólicos y mineros

Contexto: crecimiento de la inversión minera en Oaxaca y el Istmo

En la última década, Oaxaca ha experimentado un incremento sostenido en la inversión minera y en la instalación de megaproyectos de energía eólica, particularmente en la región del Istmo de Tehuantepec. Bajo el argumento del desarrollo y la generación de empleo, empresas nacionales y transnacionales han intensificado la búsqueda de concesiones para explotar minerales, así como la instalación de parques eólicos en territorios comunales y ejidales.

Este auge extractivo y energético se ha caracterizado por procesos opacos, consultas incompletas o simuladas y acuerdos firmados sin la participación plena e informada de las comunidades. Como respuesta, pueblos indígenas y campesinos del Istmo han articulado movimientos de resistencia, denunciando el despojo de sus tierras, la afectación a sus formas de vida y la violación de sus derechos colectivos.

La declaración de la Agencia Municipal de Río Ostuta

En este escenario surge la Declaración de la Agencia Municipal de Río Ostuta, un posicionamiento político y comunitario donde las autoridades locales y habitantes expresan de manera clara su rechazo a los proyectos eólicos y mineros que amenazan su territorio. Lejos de ser un documento aislado, esta declaración se inscribe en una larga tradición de defensa comunitaria en el Istmo de Tehuantepec.

La comunidad reafirma que su territorio no es una mercancía, sino un espacio de vida, memoria y cultura, donde la tierra, el agua, los cerros y los ríos forman parte de una relación profunda con la naturaleza. La declaración subraya que cualquier proyecto que afecte al territorio debe ser consultado de forma libre, previa e informada, en apego a los marcos nacionales e internacionales de derechos humanos.

Compromiso de actuar colectivamente y de forma pacífica

Uno de los ejes centrales del pronunciamiento de Río Ostuta es el compromiso de actuar colectivamente y de manera pacífica para evitar el despojo. Las y los habitantes reconocen que la fuerza de la comunidad reside en la unidad, la organización y la toma de decisiones en asamblea, donde la voz de cada persona tiene un peso fundamental.

Ese compromiso pacífico no implica pasividad; por el contrario, se traduce en acciones concretas como la vigilancia del territorio, la documentación de posibles abusos, la participación en foros regionales, y la construcción de redes de solidaridad con otras comunidades del Istmo y de Oaxaca. La resistencia se orienta a la defensa legal, política y moral de sus tierras, sin recurrir a la violencia, pero con firmeza frente a presiones y amenazas.

Rechazo a los proyectos eólicos y mineros en el Istmo

La declaración enfatiza el rechazo a proyectos eólicos y mineros que no hayan sido consultados y aceptados por la comunidad. El Istmo de Tehuantepec ha sido presentado como un territorio estratégico para la generación de energía eólica y para la explotación minera; sin embargo, para las comunidades como Río Ostuta, estos proyectos frecuentemente implican:

  • La pérdida de tierras de cultivo y pastoreo.
  • La contaminación de suelos y fuentes de agua.
  • La transformación drástica del paisaje y del entorno cultural.
  • La ruptura del tejido social y la aparición de conflictos internos.

Al decir no a estos megaproyectos, la comunidad no rechaza el progreso, sino un modelo de desarrollo impuesto, que prioriza la ganancia económica de empresas privadas por encima del bien común, la soberanía alimentaria y la continuidad de sus prácticas agrícolas y comunitarias.

La defensa del territorio como ejercicio de derechos

La defensa del territorio emprendida por Río Ostuta se sustenta en un marco de derechos colectivos. La comunidad recuerda que, como pueblo indígena y campesino, tiene derecho a decidir sobre el uso y destino de sus tierras, en concordancia con sus normas internas y su visión de futuro.

La declaración hace eco de principios reconocidos internacionalmente, como el derecho a la libre determinación, el derecho al territorio y el derecho a la consulta previa, libre e informada. Al mismo tiempo, cuestiona la concesión de territorios a empresas sin el conocimiento de la población, señalando que el Estado tiene la obligación de proteger los derechos de los pueblos y no de ceder sus recursos a intereses privados.

Resistencia y organización comunitaria en Oaxaca

Oaxaca se ha convertido en uno de los estados con mayor número de concesiones mineras y proyectos energéticos en México. Sin embargo, también es un referente nacional de resistencia comunitaria. La experiencia de Río Ostuta se articula con asambleas comunitarias, colectivos y organizaciones de base que han dicho no a minas, presas, parques eólicos y otros megaproyectos.

Esta resistencia no es sólo una negativa, sino también una propuesta: fortalecer la economía local, el cuidado del territorio, las actividades agrícolas y pesqueras, y la preservación de la cultura y la lengua. La defensa del territorio se entiende, entonces, como un acto de dignidad y de construcción de alternativas de vida frente a la crisis ambiental y social.

Impactos sociales, ambientales y culturales de los megaproyectos

La declaración de la Agencia Municipal de Río Ostuta señala con preocupación los impactos que los proyectos eólicos y mineros han dejado en otras comunidades de la región. Entre los principales se encuentran:

  • Impactos ambientales: deforestación, afectación de mantos acuíferos, ruido constante de aerogeneradores, degradación de suelos y pérdida de biodiversidad.
  • Impactos sociales: divisiones comunitarias, conflictos internos, criminalización de defensores y defensoras del territorio, y cambios bruscos en las dinámicas de trabajo y convivencia.
  • Impactos culturales: debilitamiento de la organización asamblearia, pérdida de prácticas tradicionales y desplazamiento de jóvenes por falta de oportunidades vinculadas a su propio territorio.

Frente a este panorama, la comunidad de Río Ostuta apuesta por mantener su tejido social fuerte, su autonomía organizativa y su vínculo respetuoso con la naturaleza.

Construcción de alternativas y futuro del Istmo

La resistencia de Río Ostuta no se limita a decir no, sino que impulsa una visión alternativa de desarrollo basada en la vida comunitaria, la producción local de alimentos, la pesca responsable y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. La comunidad reivindica la importancia de las asambleas y de la participación de niñas, niños, jóvenes, mujeres y personas mayores en la toma de decisiones.

En lugar de depender de grandes inversiones externas que pueden desaparecer de un día para otro, se plantea fortalecer la economía comunitaria, los saberes tradicionales y el intercambio solidario con otros pueblos del Istmo y de Oaxaca. Así, la defensa del territorio se convierte también en la defensa de un futuro posible para las nuevas generaciones.

Conclusión: compromiso por la paz y la dignidad

La Declaración de la Agencia Municipal de Río Ostuta representa un mensaje contundente: la tierra no se vende, se respeta y se defiende. Frente a la expansión de proyectos eólicos y mineros en el Istmo de Tehuantepec, la comunidad reafirma su decisión de cuidar su territorio mediante la organización colectiva, la acción pacífica y el ejercicio pleno de sus derechos.

En un contexto donde crece la inversión minera en Oaxaca y persisten presiones sobre los bienes comunes, la voz de Río Ostuta recuerda que el verdadero desarrollo sólo puede construirse con la participación de las comunidades, el respeto a la naturaleza y la garantía de la justicia social. Este compromiso, asumido de manera pública y colectiva, fortalece la esperanza de que el Istmo continúe siendo un territorio de vida, cultura y dignidad, y no un simple espacio de extracción y despojo.

En medio de este panorama, la forma en que se concibe el territorio también influye en otras actividades económicas, como el turismo y la hospitalidad. Para comunidades como Río Ostuta y otras del Istmo de Tehuantepec, los hoteles y espacios de alojamiento pueden desempeñar un papel positivo siempre que respeten la propiedad comunal, reconozcan la historia de resistencia y se integren a la cultura local. Un turismo responsable que se hospeda en hoteles comprometidos con el medio ambiente, que consumen productos locales y que informan a sus visitantes sobre la lucha por el territorio, puede convertirse en un aliado para la defensa de la tierra, generando ingresos dignos sin sacrificar la identidad ni abrir la puerta al despojo.