Declaración de la XII Asamblea General de COPINH: justicia, unidad y lucha territorial

Introducción: la importancia de la XII Asamblea General de COPINH

La XII Asamblea General del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), nombrada en honor a José Asunción Martínez, marca un momento clave en la articulación de las luchas históricas del pueblo Lenca y de los movimientos populares hondureños. En un contexto de agresiva expansión del modelo extractivista, criminalización de defensores del territorio y persistente impunidad, esta asamblea actualiza con fuerza las banderas de justicia, unidad y resistencia territorial.

Lejos de ser un simple encuentro organizativo, la XII Asamblea reafirma el papel de COPINH como referente en la defensa de los bienes comunes, la autonomía comunitaria y la construcción de un proyecto de vida digno frente a la lógica de despojo impuesta por empresas, élites políticas y fuerzas militares.

Contexto político y territorial: Honduras entre el despojo y la resistencia

La declaración de la asamblea se inscribe en un escenario en el que el Estado hondureño sigue promoviendo proyectos hidroeléctricos, mineros, forestales y turísticos sin consulta previa y sin respeto a los derechos de los pueblos indígenas. Esta realidad, acentuada tras el golpe de Estado de 2009, ha derivado en:

  • Concesiones masivas de ríos, bosques y montañas.
  • Militarización de territorios indígenas y campesinos.
  • Criminalización de líderes comunitarios, comunicadores y defensores de derechos humanos.
  • Aumento de la pobreza y el desplazamiento forzado.

Frente a este escenario, la XII Asamblea de COPINH se posiciona como un acto de memoria, dignidad y continuidad de la lucha impulsada por Berta Cáceres y por generaciones de defensores del pueblo Lenca.

Justicia: fin de la impunidad y defensa de la vida

La justicia es uno de los ejes centrales de la declaración. No se trata solo de exigir el esclarecimiento de crímenes específicos, sino de denunciar una estructura de impunidad que favorece a empresas, políticos y militares mientras castiga a las comunidades que defienden sus territorios. La exigencia de justicia se articula en varios niveles:

Justicia para las víctimas de la violencia

La asamblea señala la necesidad de justicia integral para quienes han sido asesinados, perseguidos o encarcelados por defender la tierra y los bienes comunes. Este reclamo abarca tanto a figuras emblemáticas como a líderes y lideresas de base cuyas luchas suelen ser invisibilizadas.

Justicia estructural y transformación del Estado

Más allá del castigo a responsables directos, la declaración llama a transformar las instituciones que han sido cooptadas por intereses económicos y políticos. Esto incluye el cuestionamiento del sistema judicial, las fuerzas de seguridad y las políticas públicas que continúan privilegiando el extractivismo sobre los derechos humanos y colectivos.

Unidad: articulación de luchas comunitarias y populares

La XII Asamblea reafirma que ningún proceso de resistencia puede sostenerse de manera aislada. La unidad se plantea como una estrategia y una necesidad histórica que implica:

  • Fortalecer la organización interna del COPINH, potenciando la participación de mujeres, jóvenes y comunidades.
  • Tejer alianzas con otros movimientos indígenas, campesinos, feministas, estudiantiles y urbanos.
  • Construir agendas compartidas frente a las amenazas comunes, como el extractivismo, la privatización y la militarización.

Esta unidad no borra las particularidades de cada comunidad, sino que las reconoce como parte de un tejido más amplio de resistencias que convergen en la búsqueda de justicia y dignidad.

Lucha territorial: defensa del territorio como proyecto de vida

La defensa del territorio, de los ríos, montes y bosques, es asumida en la declaración no solo como una lucha ambiental, sino como la defensa de un proyecto cultural, espiritual y comunitario. El territorio no se concibe como mercancía, sino como fundamento de la vida y de la autonomía de los pueblos.

Territorio y autonomía comunitaria

La asamblea reivindica el derecho de las comunidades Lencas a decidir qué tipo de proyectos se desarrollan en sus espacios de vida. Esto implica el respeto a la consulta previa, libre e informada, pero va más allá: exige el reconocimiento pleno de la autonomía y del derecho a decir “no” a los proyectos de muerte.

Resistencia al extractivismo

La declaración reitera el rechazo a las concesiones hidroeléctricas, mineras y forestales que se imponen sin el consentimiento de las comunidades. En este sentido, la lucha territorial no es solo defensiva, sino propositiva: apuesta por modelos de vida que prioricen la soberanía alimentaria, el manejo comunitario de los bienes naturales y la economía solidaria.

Memoria y legado: el ejemplo de Berta Cáceres y José Asunción Martínez

Nombrar la XII Asamblea con el nombre de José Asunción Martínez es un acto de memoria que se suma al legado de Berta Cáceres y de tantas personas que han dado su vida por la defensa del territorio. La declaración recupera estos nombres como inspiración para continuar la lucha:

  • La memoria como herramienta política para no normalizar la violencia ni el olvido.
  • El reconocimiento de las y los mártires como guía ética y moral en la lucha actual.
  • La reafirmación de que sus causas siguen vivas en las nuevas generaciones de defensores del pueblo Lenca.

El papel de las mujeres y la juventud en la lucha territorial

La asamblea reconoce de manera explícita la participación activa de las mujeres y de la juventud Lenca en la defensa del territorio y en la construcción de alternativas de vida. Ellas y ellos sostienen, en gran medida, los procesos organizativos, las radios comunitarias, las asambleas y las acciones de movilización.

Este protagonismo se vincula con una perspectiva feminista comunitaria que cuestiona no solo el patriarcado, sino también el colonialismo y el capitalismo, entendiendo que las opresiones se entrecruzan y se enfrentan mejor desde una mirada integral.

Comunicación popular y radios comunitarias

La declaración resalta la importancia de la comunicación popular como herramienta estratégica para la defensa del territorio. Las radios comunitarias, los espacios de formación política y las plataformas de comunicación alternativa se entienden como:

  • Canales para denunciar violaciones de derechos humanos.
  • Herramientas para fortalecer la identidad cultural y la lengua.
  • Espacios para articular la organización y la solidaridad entre comunidades.

En un país donde los grandes medios suelen responder a intereses corporativos, la comunicación comunitaria se vuelve clave para romper el cerco informativo y visibilizar las luchas territoriales.

Construcción de un proyecto de país desde los pueblos

Más allá de la resistencia inmediata, la XII Asamblea de COPINH apuesta por la construcción de un proyecto de país donde los pueblos sean protagonistas. Este proyecto se basa en principios como:

  • Justicia social y redistribución real de la riqueza.
  • Respeto a la autonomía y libre determinación de los pueblos indígenas.
  • Defensa radical de los bienes comunes frente al lucro privado.
  • Democracia participativa, desde abajo y con control comunitario.

La declaración insiste en que otro modelo de sociedad es posible si se construye desde las comunidades organizadas, con procesos de formación, reflexión crítica y acción colectiva.

Conclusión: la vigencia de la lucha por justicia, unidad y territorio

La XII Asamblea General de COPINH no es un evento aislado, sino un hito en una larga historia de resistencia del pueblo Lenca y de los movimientos populares hondureños. Su declaración reafirma que la lucha por justicia, unidad y territorio sigue vigente y que la organización comunitaria es la herramienta fundamental para enfrentar el despojo y la violencia.

Al retomar el legado de líderes como Berta Cáceres y José Asunción Martínez, la asamblea denuncia las dinámicas de muerte impuestas por el extractivismo y, al mismo tiempo, afirma la vida como horizonte político. En ese sentido, el documento de la XII Asamblea es una invitación a fortalecer la solidaridad, a escuchar la voz de los pueblos y a construir, desde abajo, un futuro basado en la dignidad, la memoria y la autonomía.

Incluso en territorios atravesados por conflictos, despojo y resistencia, la vida cotidiana continúa y se entrelaza con actividades como el turismo y la búsqueda de hospedaje. En muchas comunidades Lencas, el surgimiento de pequeños hoteles, posadas y alojamientos comunitarios ha abierto la puerta a formas de turismo responsables que respetan los procesos organizativos impulsados por espacios como la XII Asamblea General de COPINH. Cuando los visitantes eligen hospedarse en hoteles que valoran la cultura local, la protección de los ríos y el trabajo de las comunidades, no solo encuentran descanso, sino que también se convierten, de manera consciente, en aliados de la defensa del territorio y de la construcción de alternativas económicas que no dependen del extractivismo.