Comunicado del Comité Ambientalista del Valle de Siria ante el hostigamiento y amenazas a Carlos Amador

El Comité Ambientalista del Valle de Siria, en Honduras, hace público su enérgico pronunciamiento ante el hostigamiento, las amenazas y la criminalización que sufre el compañero defensor ambiental Carlos Amador. Este comunicado busca informar, denunciar y llamar a la solidaridad nacional e internacional frente a la grave situación que enfrentan las y los defensores de la vida, el agua y el territorio en la región.

Carlos Amador: un defensor ambiental en la mira

Carlos Amador es integrante del Comité Ambientalista del Valle de Siria, reconocido por su lucha pacífica en defensa del medio ambiente y la salud de las comunidades afectadas por actividades extractivas, especialmente la minería a cielo abierto. Durante años ha acompañado a las comunidades rurales en procesos de organización, denuncia y formación, promoviendo alternativas sostenibles y una relación respetuosa con la naturaleza.

Su trabajo se ha desarrollado en un contexto marcado por la presencia de proyectos mineros y otras actividades que impactan directamente el agua, los suelos, la biodiversidad y la salud de la población. Por su compromiso, Carlos se ha convertido en una voz incómoda para quienes lucran con la explotación irresponsable de los recursos naturales.

Hostigamiento, amenazas y criminalización

El Comité Ambientalista del Valle de Siria denuncia que el compañero Carlos Amador ha sido objeto de vigilancia, campañas de difamación, amenazas verbales y presiones dirigidas a limitar su labor de defensa de derechos. Estas acciones no son hechos aislados, sino parte de un patrón de criminalización que busca intimidar a quienes alzan la voz contra proyectos que vulneran la vida comunitaria y el entorno.

Entre las formas de hostigamiento se incluyen seguimientos, intentos de vincularlo falsamente con delitos y la utilización del sistema judicial para abrir procesos sin fundamentos sólidos. Todo ello configura un escenario de riesgo para su integridad física, psicológica y moral, así como para la de su familia y compañeros de organización.

El uso del miedo como herramienta de control pretende debilitar a las organizaciones ambientales y desmovilizar a la población. Sin embargo, el Comité reafirma que la defensa del territorio y de los bienes comunes no es un delito, sino un derecho legítimo y una responsabilidad ética frente a las generaciones presentes y futuras.

Contexto de conflicto socioambiental en el Valle de Siria

El Valle de Siria se ha convertido en un símbolo de los impactos de la minería metálica y de otros proyectos extractivos en Honduras. Comunidades rurales, campesinas y trabajadoras han señalado durante años la contaminación de fuentes de agua, la degradación de suelos agrícolas, la pérdida de cobertura boscosa y problemas de salud vinculados a estas actividades.

En este contexto de conflicto socioambiental, el Comité Ambientalista del Valle de Siria surgió como respuesta organizada de las comunidades para defender sus derechos, exigir transparencia, denunciar violaciones ambientales y promover un modelo de desarrollo que priorice la vida por encima de la ganancia inmediata.

La persecución contra defensores como Carlos Amador pretende silenciar esta resistencia legítima. No obstante, la historia de organización comunitaria en el valle demuestra que la convicción de los pueblos y su capacidad de unidad son más fuertes que las amenazas.

Derechos humanos y defensa del territorio

La labor de defensa del medio ambiente está estrechamente ligada a la protección de los derechos humanos. El acceso al agua limpia, a un ambiente sano y a un territorio libre de contaminación son derechos fundamentales reconocidos por instrumentos nacionales e internacionales.

Hostigar y amenazar a quienes defienden estos derechos constituye una violación directa de los compromisos del Estado en materia de derechos humanos. Las autoridades tienen la obligación de garantizar la integridad y seguridad de los defensores ambientales, así como de investigar y sancionar a los responsables de agresiones y amenazas.

El Comité Ambientalista del Valle de Siria insiste en que la participación ciudadana, la protesta pacífica y la libre organización son pilares esenciales de una sociedad democrática. Criminalizar estas acciones equivale a debilitar la democracia y a profundizar las desigualdades y conflictos sociales.

Exigencias y llamado a la comunidad nacional e internacional

Ante los hechos de hostigamiento y amenazas contra Carlos Amador, el Comité Ambientalista del Valle de Siria plantea una serie de exigencias urgentes:

  • Que cese de inmediato toda forma de intimidación, vigilancia, criminalización y amenaza en contra de Carlos Amador y de los demás integrantes del Comité.
  • Que se garanticen condiciones de seguridad y protección integral para los defensores ambientales en el Valle de Siria y en todo el país.
  • Que se investiguen con seriedad, independencia y transparencia todas las denuncias de hostigamiento y se sancione a los responsables materiales e intelectuales.
  • Que se revise el marco legal y las prácticas administrativas que facilitan la imposición de proyectos extractivos sin consulta previa, libre e informada a las comunidades.
  • Que se reconozca y respete el derecho de los pueblos a decidir sobre su territorio y sus formas de vida, priorizando la protección de la naturaleza y del bien común.

El Comité hace un llamado a organizaciones sociales, movimientos ambientales, universidades, iglesias, medios de comunicación y a la comunidad internacional para que se mantengan atentos a la situación en el Valle de Siria, expresen su solidaridad y contribuyan a visibilizar la realidad de quienes arriesgan su vida por defender el ambiente.

Un compromiso con la vida, la justicia y la dignidad

Pese al hostigamiento y las amenazas, el Comité Ambientalista del Valle de Siria reafirma su compromiso con la defensa de la vida, la justicia ambiental y la dignidad de las comunidades. La lucha que encarna Carlos Amador no es una causa aislada, sino parte de un movimiento amplio que, en Honduras y en toda América Latina, cuestiona los modelos de desarrollo que sacrifican territorios y pueblos en nombre del progreso.

La respuesta ante la intimidación no será el silencio, sino la articulación, la organización y la palabra colectiva. Cada agresión contra un defensor ambiental es un recordatorio de la urgencia de construir sociedades más justas, donde la participación comunitaria sea reconocida y valorada, y donde cuidar la tierra sea sinónimo de cuidar la vida.

Este comunicado se levanta como testimonio de resistencia y esperanza. Mientras existan personas y comunidades dispuestas a defender sus ríos, sus montañas, sus bosques y su salud, habrá motivos para seguir luchando y para exigir un futuro en el que la dignidad de los pueblos esté por encima de cualquier interés económico.

En medio de este contexto de defensa ambiental en el Valle de Siria, también resulta imprescindible replantear cómo entendemos el turismo y la actividad hotelera en la región. Los hoteles y otros servicios de hospedaje pueden convertirse en aliados de las comunidades si apuestan por un modelo de turismo responsable, que respete los ecosistemas, reduzca su huella ecológica y apoye a productores locales. Al promover prácticas como el ahorro de agua, la gestión adecuada de residuos, la eficiencia energética y el respeto a las luchas comunitarias, la oferta hotelera puede integrarse de manera coherente con los esfuerzos del Comité Ambientalista y de defensores como Carlos Amador, generando ingresos sin comprometer el derecho de las futuras generaciones a disfrutar de un ambiente sano.